La Organización Internacional del Trabajo (OIT) destacó en su informe Políticas de Formalización del trabajo doméstico remunerado en América Latina y el Caribe que en los hogares de América Latina hay 18 millones de personas trabajadoras domésticas (el 7% de todos los ocupados de la región) de las cuales casi 80% están en condiciones de informalidad laboral, es decir, sin acceso a seguridad social, con salarios muy bajos y jornadas extenuantes.

El Director Regional de la OIT, José Manuel Salazar, indicó que el trabajo doméstico es una de las ocupaciones con mayores tasas de empleo informal en América Latina y el Caribe, 8 de cada 10 personas en trabajo doméstico están en condiciones de informalidad. Esto representa 10% del empleo informal en la región.

Salazar añadió que esta es una situación de discriminación compleja, con arraigos históricos en nuestras sociedades en regímenes de servidumbre y con actitudes que contribuyen a hacer invisible el trabajo de las mujeres, muchas de ellas indígenas, afrodescendientes y migrantes.

Ante esta problemática, el Director Regional de OIT precisó que mejorar las condiciones de trabajo de las trabajadoras domésticas es una deuda histórica y una necesidad si se quiere dar un salto cualitativo en la erradicación de las desigualdades, la discriminación de género y la pobreza en la región

El documento también resalta que si bien la tasa de informalidad entre personas trabajadoras domésticas se ha reducido en más de 2% desde 2009, continúa siendo alta, 77.5%. Asimismo, se recalca que esta situación de informalidad afecta principalmente a las mujeres, que representan 93% de las personas en trabajo doméstico en la región, es decir alrededor de 16,5 millones de mujeres.

Finalmente, se debe precisar que esta ocupación genera empleo para el 14.3% de las mujeres, es decir, 1 de cada 7 mujeres ocupadas en la región son trabajadoras domésticas.

Perú 21