Certeza en los resultados – Expreso, Ecuador

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

En el marco de un agitado clima político observable en el mundo y en la región latinoamericana, el Ecuador está contribuyendo con una importante cuota que, aunque de momento impredecible en sus derivaciones, bien conviene detener a tiempo.

Aunque ello parece no preocupar al actual Gobierno en sus días finales, pueden augurarse tormentas que sería oportuno prevenir, pese a que el permanente conflicto ha sido una estrategia favorita en la conducción del país.

Ahora, el debate que tensa la situación nacional se da en razón de las dudas sobre los resultados informados por el Consejo Nacional Electoral, que han sido impugnados por el candidato opositor.

Cabe entonces, por la respetabilidad debida a los electores y por la seriedad de la República, que una vez oficializados dichos resultados e impugnados los mismos en la forma debida, se dé paso a considerar todas las discrepancias adecuadamente sustentadas, procediendo a su imparcial análisis, de ser posible y necesario, contando con la más prestigiosa asesoría que pueda obtenerse.

Una acusación de manipulación fraudulenta en los resultados de un proceso electoral es un asunto demasiado grave para no tomarlo debidamente en cuenta.

No se trata, tal cual lo ha señalado el candidato que se siente perjudicado, de pretender escamotear la victoria de quien hoy aparece como triunfador. Se trata de que los datos que confirmen o nieguen su derrota sean reflejo de lo que expresó la voluntad popular en las urnas. Se trata, en definitiva, de hacer que prevalezca la verdad.

Por otra parte, el primer interesado de que así suceda debe ser quien se asume electo. Un gobierno nacido con dudas respecto a la legitimidad de su mandato, sería demasiado endeble en cualquier circunstancia, más todavía cuando deberá enfrentar una situación de crisis de magnitud pocas ocasiones experimentada por el Ecuador.

Si no cuenta el régimen por inaugurarse con una sólida unidad nacional que le permita enfrentar con esfuerzo conjunto los males que afligen a la nación, más difícil será resolverlos. Y una causa mayor que impediría esa deseada mancomunidad de los ecuatorianos se origina en las incertidumbres sobre la transparencia de los resultados, de modo que aceptar las impugnaciones las despejaría.

Hacerlo va en interés del bien general de la República.

Expreso