Alberto Alderete, dirigente del Frente Guasu (Paraguay): “No creo que sobreviva el Frente Guasu a las elecciones del 2018”

Por Hugo Ruiz Olazar

La posición de Fernando Lugo y los senadores del Frente Guasu a favor de la fracasada enmienda por la reelección tendrá devastadoras consecuencias en el partido, vaticina uno de sus más fieles adherentes, Alberto Alderete, expresidente del Indert. En esta entrevista, Alderete anuncia su retiro de la agrupación, decepcionado por el llamativo comportamiento de sus dirigentes a favor del presidente Horacio Cartes, y presagia el fin del luguismo. “Está pegado con saliva”, afirma.

¿Usted se retira ahora o el alejamiento ya tiene su tiempo?

–Ahora me estoy retirando formalmente del Frente Guasu, después de las últimas declaraciones de Fernando Lugo. El presidente Horacio Cartes no puede ser senador activo.

–Lugo dice que sí puede…

–Los mandamases de este país, los políticos tradicionales que jamás se destetaron de la administración de la cosa pública desde el post stronismo, impusieron esa creencia de que porque ellos violan, los demás también podrían, total nadie castiga a los violadores de la Constitución. Eso era absolutamente contrario a la razón de ser y existir del Frente Guasu. El artículo 189 establece una inhabilidad para que el presidente Cartes se postule. La Constitución dice que los presidentes salientes “serán senadores vitalicios” al terminar su período presidencial. Es un mandato, una orden que no admite acto en contrario. Lo contrario es ajeno a la voluntad de los ciudadanos, cualquiera sea, autoridad o no. Es de carácter obligatorio. Le obliga al expresidente de la República a ser senador vitalicio y le inhabilita a postularse como activo.

–¿Produjo un desgaste en el partido ese apoyo a la enmienda?

–Lugo creyó que el pueblo le iba a tolerar porque él está convencido de que está por encima de la Constitución y la ley. Es un poco una creencia de los políticos que le van tomando el gusto al poder. Piensan que se puede traicionar tranquilamente al pueblo y que la gente se va a olvidar muy pronto de las fechorías que cometen para mantenerse arriba. A mí me provoca una decepción profunda por provenir de Fernando Lugo, y además es reiterativa. Defendió la enmienda adoptando una posición absolutamente contraria al pensamiento democrático progresista, postura que contradice la lucha que iniciamos (en el 2006) en consonancia con el clamor ciudadano que se unió para protestar contra el intento de reelección inconstitucional de Nicanor Duarte Frutos. Se olvidó muy pronto Fernando Lugo de que esa campaña lo catapultó a la presidencia en 2008. La ciudadanía sabe perfectamente que el sistema de elección solamente puede modificarse por una asamblea constituyente y no por una enmienda del Congreso. Por eso salió a las calles a protestar de nuevo. El senador Lugo y los demás senadores del Frente Guasu volvieron a pisotear la institucionalidad al hacer caso omiso al reglamento de la Cámara de Senadores y a prestarse a apoyar a los cartistas y llanistas en aquel burdo acto que acomodó su reglamento para finiquitar su plan. Lo que hicieron es grave. La Constitución solamente puede ser modificada por la soberanía popular, no en el Congreso por una mayoría circunstancial.

–¿Qué cree que hubo detrás de ese apoyo al oficialismo, un estímulo económico-financiero? 

–Yo no sé. No tengo las evidencias, pero de que existe un pacto, existe. Es expreso o tácito, pero existe. Hay una trilateral allí con (Blas) Llano y los que gobiernan el país. El gran misterio, muy llamativo para mí, es porqué vuelve Lugo a apoyar al presidente Cartes, después del fracaso de la enmienda.

–¿Cómo ve el futuro del Frente Guasu?

–No creo que sobreviva el Frente Guasu las elecciones del 2018. Lugo, los cinco senadores se equivocaron enormemente. Hirieron profundamente este movimiento popular que llegó al poder en el 2008 por la confianza que nos depositó la gran mayoría del pueblo paraguayo, un pueblo que soñó como muchos de nosotros en la emancipación, en terminar con la desigualdad… Ellos abandonaron los principios democráticos y sociales que dieron origen a la fundación del Frente Guasu y que juraron defender. El electorado va a castigar lo que hicieron, levantarse contra el mandato del pueblo…

–¿Cuál mandato?

–Defender la Constitución, defender nuestros derechos, defender la democracia. Ellos se alzaron contra la soberanía popular. Me llamó mucho la atención esa rara defensa a ultranza de la enmienda. Fernando Lugo sabía perfectamente que su candidatura a Presidente de la República murió el día que Llano perdió las internas del PLRA.

–Eso ya fue el año pasado…

–Allí perdió su candidatura, porque la convención liberal aprobó que un liberal debía encabezar la chapa para el 2018. Desde esa fecha, ya no tenía razón de ser que Lugo siguiera planteando y defendiendo la enmienda, porque él ya no iba a ser candidato.

–¿Por qué continuó?

–Para beneficiar a Cartes, porque Lano perdió en forma catastrófica en el Partido Liberal. Lo que hizo fue disfrazar su fracaso aliándose con el Presidente. Lugo no se va a presentar como candidato a presidente por grupos minoritarios de la izquierda. No está dispuesto a eso. Lo único que le resta es aspirar a conservar su banca de senador. La enmienda era para favorecer única y exclusivamente a Cartes. Entonces, lo que hubo fue un pacto inmoral, antidemocrático, que los convirtió inclusive en cómplices de la represión. Ese es el otro misterio.

–Le culpan hasta a la prensa…

–Ellos siguieron con esa aventura irresponsable que acicateó la reacción de la gente. La ira es lo que impulsó a salir a las calles, y no la prensa. Era natural, porque estaban intentando violar la Constitución. Lo más ridículo que dicen es que “la oligarquía” les estaba boicoteando. La oligarquía es una forma de gobierno de una élite para una élite. La oligarquía en este momento está siendo representada por el Gobierno, y ellos estaban aliados, abrazados a Cartes, a Llano y al Partido Colorado, que constituyen la flor y nata de la oligarquía paraguaya. Entonces, ese fue un argumento falso, inmoral, para amoldar a sus intereses crematísticos, de bolsillo. Los que quedan se disputan ahora las bancas pensando en el sálvese quien pueda.

–¿Hasta ese punto?

–Sí. La concertación está pegada con saliva. El daño es tan grande, que yo no creo que el Frente pueda meter un senador; con suerte, tal vez dos. Pero estos senadores, al día siguiente de las elecciones, van a abandonar el partido para cortarse solos…

–¿Por qué harían eso?

–El Parlamento les confiere una vida de príncipes, como los nobles en la Edad Media…

–¿Cómo es eso? 

–Claro, por todos los privilegios que poseen, los beneficios extraordinarios. Cinco años de servicio ya es suficiente para jubilarse. Los trabajadores se jubilan a los 60 y con 25 años de aporte como mínimo. Esta semana leí que extendieron los privilegios a los gobernadores y miembros de juntas departamentales. Como se ve, lo que menos les importa es el país. Les importa su bolsillo… Los senadores del Frente Guasu se acomodaron y entraron tranquilamente a formar parte de la oligarquía.

–¿Cuál es el encanto del poder? Usted fue presidente de Indert…

–El encanto es la descomposición moral y política que contagia el estar ahí, los beneficios, los privilegios, el poder infinito. Son príncipes. Constituyen la nobleza: sueldos exorbitantes, viáticos, combustible en abundancia, viajes pagos a todo el mundo, seguro médico privado para ricos, vehículos 4×4, todo para gente que llega con una mano adelante y otra atrás. Los que están, todos, ya no quieren volver a ser ciudadanos comunes, lógicamente. No quieren volver a sudar la gota gorda para ganarse el sustento. Van a tener que volver a trabajar…

–Se cambia de nivel como por arte de magia…

–Y es como el antiguo comisario de compañía, aquellos ciudadanos comunes que no formaban parte de la dotación policial pero que ejercían la autoridad en sus núcleos barriales o compañías en la campaña. El comisario de compañía no tenía sueldo, pero tenía una gran autoridad. Entonces, había influyentes que entablaban amistad con el comisario de turno: “Chenombramína la comisario de compañía”, le pedía. “Pero ma’erã piko reipota péva. Pévako problema rei ndéve guarã. Oúta ndéve vecino kuéra…” (Para qué querés un cargo que te va acarrear problemas con el vecindario), decía el comisario, y el otro le respondía: “Chéko pe gorramínte la aipotáva. Marãve ndoikói….” (La gorra nomás es lo que quiero). La gorra es lo que le da el poder. Por la gorra, cualquier cosa vale la pena.

–Muy pronto se dejan eclipsar por el poder…

–Lugo y los senadores del Frente Guasu fueron víctimas del Congreso, esa institución voraz que se encarga de destruir la ética y la moral de las personas, personas que entran limpias, sanas, éticas moralmente, pero que en muy poco tiempo se descomponen y entran a formar parte de la rosca. Y lo peor: no quieren volver a salir y son capaces de todo para mantenerse. La ciudadanía necesita más bien protegerse de ellos.

–¿Usted está a favor de la reelección vía asamblea constituyente?

–Lo ideal es que se vuelva a imponer la no reelección, dada la experiencia que tenemos con los gobernantes que tuvimos hasta ahora, enfermos de codicia. Lo ideal sería que los legisladores tengan derecho a una sola reelección, igual los gobernadores y miembros de juntas departamentales. Deberían cobrar un salario más modesto que demuestre su intención de servir a la Patria. Esta fórmula debería perdurar una generación por lo menos para detener esta calamidad, esa máquina de engordar sanguijuelas, hasta que se fortalezca y consolide la democracia.

ABC Color