A sesenta años: Estados Unidos y el final de la revolución de octubre en Guatemala ( Julieta Carla Rostica )

Julieta Carla Rostica * (Especial para NODAL)

En 1944 un levantamiento cívico militar, legitimándose en el derecho a la rebelión, acabó con la dictadura de catorce años de Jorge Ubico. La Junta Revolucionaria de Gobierno, formada por Jorge Torriello, el coronel Francisco Javier Arana y el capitán Jacobo Arbenz, inició un proceso de reformas democráticas, antioligárquicas y antiimperialistas, que se pondrían en práctica bajo la presidencia de Juan José Arévalo (1945-1951) y de Jacobo Arbenz (1951-1954). Durante este período se reconocieron derechos civiles, políticos y sociales a masas de la población anteriormente excluida. Se amplió la ciudadanía con la extensión del derecho al voto, se creó la ley y el Instituto de Seguridad Social, se sancionó el Código de Trabajo, se comenzó la construcción de la carretera hacia el Atlántico y el puerto San José. Hacia 1952 la revolución iniciada desde arriba se profundizó a tal punto que tocó, con la reforma agraria, la espina dorsal de la dominación oligárquica: buscó “liquidar la propiedad feudal” de la tierra y abolir el trabajo forzado a través de la movilización de los mismos campesinos. Pero en junio de 1954 la revolución acabó por una convergencia de factores internos y externos.
Durante la segunda mitad de la década del cincuenta, intelectuales orgánicos del período revolucionario guatemalteco, de la talla del ex presidente Juan José Arévalo, Luis Cardoza y Aragón, Guillermo Toriello, Manuel Galich, Raúl Osegueda, Miguel Ángel Asturias, entre otros, desde el exilio, se coordinaron para escribir libros que mostraran al mundo lo sucedido en Guatemala. Estos explicaron el fracaso de la revolución por el imperialismo estadounidense. Esgrimieron que los intereses del enclave norteamericano United Fruit Company, afectados por la reforma agraria, se habrían articulado con la paranoia anticomunista en plena Guerra Fría, dando lugar a una invasión a Guatemala por un grupo de mercenarios desde Honduras, respaldada por una acción diplomática del Departamento de Estado que había comenzado en la X Conferencia Interamericana.
En 1999 salió a la luz pública un libro que evidenció la tesis imperialista que tanto se denunció en aquellos años: la operación encubierta contra Guatemala fraguada por la Agencia Central de Inteligencia entre 1952 y 1954. Esa operación se denominó PB Success. El libro de Nick Cullather fue liberado junto unas 1400 páginas de documentos.
El libro fue producto de la fugaz “apertura” de la historia de la CIA al público. El director de la misma, Robert Gates, en febrero de 1992, anunció que todos los documentos que tuvieran más de 30 años serían revisados para liberarlos. Dos meses antes, el gobierno ruso había abierto los archivos del Partido Comunista de Moscú. La CIA comenzó a buscar historiadores en las asociaciones académicas. Así, el historiador Nick Cullather se incorporó al equipo y comenzó a trabajar sobre el caso de Guatemala. La “Operación Éxito” -PBSUCCES en inglés- contaba con más de 260 cajas y más de 180 mil páginas.

Si bien la investigación duró un año, demostró porqué la CIA creyó que PBSUCCES había sido una operación modelo y porqué este modelo fracasó más tarde en Bahía de Cochinos en 1961. Pero sobre todo, en lo que atañe a la interpretación de la historia de nuestra América Latina, iluminó el cambio de estrategia para la intervención de los Estados Unidos en la región. Ni la intervención militar directa ni la construcción de los imperios económicos al estilo de los enclaves serían tan efectivos para aumentar la dependencia y entrometerse en los asuntos internos de los países latinoamericanos como la campana paramilitar, psicológica, económica y diplomática para reemplazar a un gobierno electo y popular.
Esta investigación, a su vez, permitió ajustar la hipótesis de la intervención. Mucho antes de que se pusiera en la práctica la reforma agraria, la CIA había considerado a Guatemala una amenaza suficiente para justificar una acción encubierta. Esto significa una apuesta a la hipótesis de la Guerra Fría: para los funcionarios de la CIA, Guatemala era una potencial cabeza de playa soviética en el Hemisferio Occidental. Hacia 1953, para el personal del Consejo Nacional de Seguridad, el gobierno de Jacobo Arbenz representaba una amenaza para la “seguridad nacional”.

A principios de mayo de 1954, PBSUCCES estaba listo para ejercer la mayor presión sobre el régimen de Arbenz. Utilizaba propaganda, sabotaje, aviones, un ejército de insurreccionistas y la amenaza implícita del poder militar de Estados Unidos. “Los usó todos para intensificar la angustia psicológica de Arbenz y sus oficiales”, según Cullather. Incluso, el programa paramilitar -el “ejército” liberacionista de Carlos Castillos Armas- cumplió una función psicológica más que militar. Como ya fue demostrado en variadísimos estudios, la invasión militar del 17 de junio, en rigor, fracasó. El ejército liberacionista regresó a Honduras el 20 de junio y Jacobo Arbenz renunció siete días después. En esa semana, la acción diplomática del Departamento de Estado fue central. Sintéticamente, lograron que Arbenz renuncie y que la jerarquía militar que quedó a cargo del gobierno, lo traicione. Los altos mandos del ejército de Arbenz permitieron la firma del Pacto de San Salvador, mediante el cual el ejército nacional entregó el poder político al coronel Carlos Castillo Armas, quien entró triunfante a la ciudad el 3 de julio de 1954.

El triunfo de la operación hizo suponer a muchos funcionarios de la administración Eisenhower que las “operaciones secretas ofrecían un substituto seguro y barato de las fuerzas armadas, cuando había que oponerse a las incursiones comunistas en el Tercer Mundo”, de acuerdo a Nick Cullather.
Sin dudas, no se puede imaginar América Latina en el siglo XX sin pensar el caso Guatemala como un hito. Marcó un antes y un después. Desde entonces, los organismos de inteligencia nacionales comenzaron a coordinarse para la represión política. El caso testigo fue la represión de los guatemaltecos asilados en los diferentes países de la región. Las Fuerzas Armadas del subcontinente comenzarían a prepararse en las escuelas estadounidenses para lidiar con sus “enemigos internos”, incorporando elementos de la guerra total, la guerra psicológica, elementos paramilitares, entre otros.

 

*Investigadora CONICET – Grupo de Estudios sobre Centroamérica (UBA)

Bibliografía recomendada:
Cullather, Nick, PBSUCCES La operación encubierta de la CIA en Guatemala, 1952-1954. Guatemala: Asociación para el Avance de las Ciencias Sociales en Guatemala,
Grandin, Greg, Denegado en su totalidad. Documentos estadounidenses liberados. Guatemala: Asociación para el Avance de las Ciencias Sociales en Guatemala, 2001.
Doyle, Kate y Peter Kornbluh (s.f.): CIA and assassinations: the Guatemala 1954 documents, Electronic Briefing Books, núm. 4, Washington DC, National Security Archive. Disponible en http://www2.gwu.edu/~nsarchiv/NSAEBB/NSAEBB4/index.html