Paraguay y Uruguay colaboran sobre víctimas del “Plan Cóndor”

El país sudamericano era el único con el que Uruguay no trabajaba de forma bilateral para averiguar la identidad y el número de uruguayos que pudieron ser enviados de forma forzosa a Paraguay desde las otras naciones signatarias de ese programa represivo.

Firmado en el Chile de Augusto Pinochet, el “Plan Cóndor” coordinó la represión de la oposición política en las décadas de los 70 y 80 del siglo pasado por parte, sobre todo, de los regímenes dictatoriales de Chile, Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia.

Graciela Jorge, directora de la Secretaria de Derechos Humanos para el Pasado Reciente, declaró hoy en Asunción que la colaboración entre ambos países en esa materia tendrá como uno de sus principales ejes las consultas de los “Archivos del Terror” y el trabajo con la Comisión de Verdad y Justicia de Paraguay.

Descubiertos en 1992, los llamados “Archivos del Terror” son toneladas de documentos oficiales que revelan las atrocidades de la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989) y su cooperación con los regímenes autoritarios del “Cóndor”.

Según Jorge, su departamento ya ha solicitado información en esos archivos, que custodia la Corte Suprema de Justicia en Asunción, sobre ocho casos de uruguayos que podrían haber desaparecido en cárceles paraguayas.

“Hemos comprobado que el Estado paraguayo intervino de alguna manera”, dijo.

Jorge aclaró que los casos podrían ser más, al igual que la cantidad de “detenidos-desaparecidos” uruguayos entre 1973 y 1985, que son los años sobre los que trabaja su Secretaría.

Cifras oficiales sitúan en 37 las personas detenidas que desaparecieron durante la dictadura en Uruguay, mientras que organizaciones de defensa de los derechos humanos afirman que son más de 200.

“Uruguay tuvo el mayor número de presos políticos per cápita del mundo en cuanto a población. Se calcula que uno de cada tres uruguayos fue tocado por la dictadura, fuera en detenciones, interrogatorios y penas de cárcel”, aseguró Jorge.

Por su parte, el embajador de Uruguay en Paraguay, Federico Perazza, dijo a Efe que la “lógica del Cóndor” apunta a que muchos exiliados y opositores uruguayos fueran enviados a la fuerza a las prisiones o dependencias policiales de Stroessner.

“Sabemos que aquí operó el Cóndor, pero Paraguay era como una pata que nos faltaba”, dijo Perazza, quien destacó que Uruguay mantiene un fluido intercambio de datos en esa materia especialmente con Argentina.

“Así como hubo intercambio de modalidades represivas, hubo de presos políticos, por ejemplo exiliados uruguayos desaparecidos en Paraguay””, agregó el diplomático.

De acuerdo con los dos funcionarios, con la recién iniciada colaboración Paraguay también podrá investigar sobre sus desaparecidos en el banco de datos genéticos habilitado en Uruguay para el análisis forense de los cuerpos exhumados.

“Lo importantes es que nosotros sí tenemos un banco de datos genético y se han extraído muestras del 80% de los familiares de los detenidos-desaparecidos para confrontar su ADN”, explicó Jorge.

Perazza recalcó que ahora se abre una nueva ventana para el descubrimiento de muchos casos, algo que dijeron se reforzó con la entrevista mantenida por Jorge con Olga Ferreira, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados

Además el embajador valoró la elección el martes de Paraguay como miembro del Consejo de Derechos Humanos (CDH) de la ONU.

“Es un consejo que tiene una institucionalidad más jerárquica y es realmente una prueba de fuego para los países de la región. Estoy seguro de que Paraguay va a hacer un buen trabajo”.

Perazza estimó que la primera toma de contacto entre su país y Paraguay en el terreno de las víctimas del “Cóndor” es una buena noticia de cara a la próxima Reunión de Altas Autoridades en Derechos Humanos del Mercosur, que se celebrará en noviembre en Buenos Aires.

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