Ricardo Patiño, canciller de Ecuador: “No entiendo cómo parte del movimiento obrero e indígena se moviliza con la derecha”

Casi un mes ha transcurrido desde que el canciller Ricardo Patiño pidió licencia para apoyar el fortalecimiento de Alianza PAIS. El diálogo directo y la recuperación de los comités de la revolución ciudadana son parte de la estrategia. Desde la militancia, analiza la situación del movimiento de Gobierno.

¿Cómo se ha sentido fuera de la Cancillería luego de más de 5 años de trabajo en esa área?

Extrañaba el trabajo popular. He dedicado mi vida a las organizaciones obreras, barriales y campesinas, luchando por el tema de la deuda externa. Extrañaba la calle, hablar con la gente.

¿Qué valoró en Xavier Lasso para encargarle esas funciones?

Es un hombre de espíritu democrático y luego de ser nuestro representante ante las Naciones Unidas por casi 3 años tiene una visión panorámica de la situación mundial y conoce los pormenores de la política internacional del país, por eso tuve la confianza para encargarle la Cancillería estos dos meses.

¿Qué rol jugará la Cancillería, con Lasso al frente, en una coyuntura política compleja donde la restauración conservadora parece afectar a toda la región?

La restauración conservadora es divisionista, atomizadora, porque ahí se busca competir, que una burguesía nacional le gane a otra, mientras que nosotros buscamos la integración, la complementariedad, la solidaridad, construir economías sólidas sobre la base de un trabajo articulado entre los distintos grupos económicos. La integración es para destacar los valores humanos, construir una sociedad distinta, construir la ciudadanía sudamericana, y estoy seguro de que Xavier lo hará bien.

En una entrevista con este diario, el Canciller subrogante comentó que la comunicación del Gobierno maneja códigos muy guayacos que quizá no se ajustan a un proceso nacional. ¿Qué opina?

Creo que es cierto parcialmente porque la comunicación que desarrollamos es también intercultural, y en algunas formas puede ser guayaca, pero no podría suscribir que es así plenamente.

¿Su presencia en Alianza PAIS en esta coyuntura política cuánto contribuye a su organicidad?

Básicamente es reconstituir y reforzar lo que se hizo desde los inicios de la revolución ciudadana. Por ejemplo ampliar las alianzas, que no implica decir “vengan hacia nosotros” sino tender puentes, ir hacia ellos. Implica incluso favorecer la creación de nuevas organizaciones en el país que hacen falta en muchos sectores. Y hacia lo interno es reconstituir los comités de la Revolución Ciudadana, muchos de los cuales fueron descuidados.

El presidente Correa ha dicho que se sintió engañado con respecto a la organización de esos comités.

Es que se descuidaron. Se crearon y funcionaron –lo digo porque estuve al tanto cuando se constituyeron-, pero faltó identificar claramente cuál era su rol y tener una comisión dedicada a atenderlos. Una de las tareas fundamentales es asegurar, a través de la movilización política de la ciudadanía –no solo de los partidarios del movimiento-, que se defiendan los intereses reales de la población en el territorio. Cualquier dependencia pública (escuela, centro de salud, dirección ministerial) tiene una política, pero quien vigila, fiscaliza y controla que cumplan es el pueblo organizado (…) He conocido gente que me dice: “No puedo hacer eso (fiscalizar o denunciar) contra nuestro gobierno”, pero no es contra el gobierno sino a favor del pueblo y si algún funcionario se incomoda, pues que se incomode, nosotros no estamos aquí para deleitar a los funcionarios públicos sino para satisfacer las demandas.

Algunos ministros admiten que se descuidó la gestión política por la ejecución de la política pública.

Tienen toda la razón. No puede hacerse gestión pública desde la burocracia sino necesariamente en coordinación con la población. La apropiación de la ciudadanía es fundamental en un proceso revolucionario porque contribuye a la irreversibilidad del proyecto.

¿Es posible convertir a ese millón de adherentes en militantes?

Creo que no es solamente un trabajo con los militantes sino con quienes no necesariamente están afiliados al movimiento PAIS. Más que tener militantes activos encerrados en sí mismos es necesaria una militancia que se vuelque a trabajar con la población. Un militante que se queda en las 4 paredes de PAIS, discutiendo temas filosóficos, está perdido.

La rebelión policial del 30 de septiembre de 2010 motivó un respaldo ciudadano espontáneo hacia el Gobierno. ¿Cree que aquello ha cambiado?

Son dos cosas distintas el nivel de entusiasmo y la organización. En junio la derecha logró confundir a la población con el argumento de las libertades. Tenemos que seguir trabajando, pero la gente recuperó la confianza y ha comprendido.

¿Y cómo evaluaron al interior del movimiento que esa confusión se haya producido en la ausencia del presidente Rafael Correa?

La falta de comunicación directa, no hablamos de publicidad o la comunicación que el Presidente mantiene a través de los medios, genera eso. También confiamos demasiado en que los proyectos de ley presentados serían fácilmente comprendidos por la población, pero faltó la comunicación directa como la que estamos desarrollando ahora. Eso produjo una confusión motivada por la derecha, que hasta se movilizó, y nos hizo comprender el error que cometimos; debíamos corregirlo retirando temporalmente los proyectos de ley para tener el tiempo para un diálogo nacional.

¿Qué correctivos se tomarán al interior de PAIS?

Hay muchos problemas por superar. Cuando uno tiene grandes contradictores, normalmente, eso favorece a la unidad, pero a veces, cuando no hay muchos, empezamos a disputar espacios de poder, esas cosas pasan, y me encontré con ese problema. La casi nula acción de los comités de la revolución ciudadana y la falta de un diálogo directo con la población y las organizaciones sociales son aspectos a trabajar. También hay que hacerlo con las organizaciones de los beneficiarios de las políticas públicas que en muchos casos están contentos, pero silenciosos y deben expresarse porque son resultados importantísimos.

Ante la invitación al diálogo nacional los detractores afirman que PAIS solo habla con quienes piensan igual. ¿Es así?

Por ejemplo me reuní con el pueblo montubio y fueron muy duros. Ellos apoyan el proyecto, pero creen que no se están cumpliendo adecuadamente las políticas del Gobierno en el sector agrario, y ahí estuvimos escuchándolos. Pero también están en contra de los grupos que intentan desestabilizar, y rechazaron el paro. Tenemos que estar absolutamente dispuestos a recibir esas críticas porque no hay proceso de transformación que no esté dispuesto a escucharlas y procesarlas. Estamos abiertos al diálogo con todos los que tengan el interés de construir una sociedad equitativa y justa. Si alguien busca enriquecerse y empobrecer a los demás sería un diálogo de sordos.

¿Cómo evalúa la manifestación de la oposición realizada en Quito?

No entiendo cómo gente del movimiento obrero y una parte del movimiento indígena se moviliza sabiendo que eso podría envalentonar a la derecha ecuatoriana, que ahora los felicita y apoya porque no tiene capacidad de movilizarse, pero después capitalizará los resultados porque tiene capacidad mediática y los recursos para hacerlo.

¿No sé si después Salvador Quishpe o Jorge Herrera tendrán las condiciones para convertirse en líderes políticos de los ecuatorianos?

En cambio los otros tienen los millones y apoyo internacional, por eso esperan que ellos (obreros e indígenas) hagan de carne de cañón para que luego los grandes líderes de la burguesía asuman el poder político. Es lamentable el papel que están jugando estos compañeros porque algunas cositas y el genio del presidente no les gusta.

El Telégrafo