Mario Bergara: “Sin unidad, la izquierda en Uruguay no hubiera gobernado jamás”

Entrevista a Mario Bergara, precandidato a la presidencia del Uruguay

Por Pedro Brieger, director de NODAL

En octubre de este año, se realizarán en Uruguay elecciones presidenciales.  El 20 de junio todas las alianzas políticas tendrán sus elecciones internas para elegir las candidaturas.  Uno de los precandidatos del Frente Amplio, la coalición gobernante, es Mario Bergara, economista, profesor universitario, exministro de Finanzas y expresidente del Banco Central.  En este diálogo con NODAL explica su candidatura y la historia de unidad de la izquierda en el Uruguay

¿Por qué se presenta como precandidato?

Siempre estuve ligado a la política desde mi adolescencia en los años previos al final de la dictadura en 1985. Pertenecí a la Juventud y al Partido Comunista y tuve una relación muy cercana al general Líber Seregni, el líder histórico del Frente Amplio. Siempre concebí la cuestión profesional al servicio de las políticas públicas. El Ministerio de Economía es de las cosas más políticas que puede haber en el funcionamiento de un gobierno. Hay otro factor, la renovación política del Frente Amplio. Nosotros tuvimos una triada de líderes con Tabaré Vázquez – Pepe Mujica -Danilo Astori por dos décadas que lideró exitosamente el Frente Amplio. El Frente creció, llegó al gobierno, gobernó para bien de la sociedad uruguaya pero ahora están dando paso a sus relevos generacionales que es mucho más amplio que simplemente cambiar a los dirigentes.

El mundo hoy no tiene nada que ver con lo que era cuando el Frente Amplio empezó a gobernar.  Reivindico mucho lo que hizo el Frente Amplio y las transformaciones estructurales en tantas áreas que contribuyeron a tener hoy un país en bienestar, en equidad, en derechos. Pero no supimos liderar políticamente procesos de reforma en el sistema educativo. Se hicieron cosas muy importantes como el Plan Ceibal que es la universalización de la conectividad a todos los chiquilines y chiquilinas, cualquiera sea su estrato social. La universidad tecnológica que en Uruguay no existía, acercar más la academia a la producción, las tecnicaturas asociadas a la producción agropecuaria o la descentralización geográfica. Hoy hay miles y miles de chiquilines haciendo estudios universitarios distribuidos en el país cuando antes todo pasaba en la capital Montevideo. Pero tenemos algunos indicadores inaceptables como que 6 de cada 10 chiquilines no culmina la enseñanza media, y es inaceptable. Todo el proceso electoral tiene que estar al servicio del proceso de renovación.

En Uruguay hay un gobierno del Frente Amplio, un partido de izquierda, en el más amplio sentido de la palabra, pero rodeado de dos gobiernos de derecha como el de Mauricio Macri en la Argentina y el de Jair Bolsonaro en Brasil…

En el marco del juego político, en Uruguay la oposición festejó el triunfo de Macri. Pero no parece un gobierno muy exitoso en materia de gestión sobre todo en el terreno económico. La situación económica está muy preocupante en argentina. A nivel macroeconómico, no hay una sola variable en su lugar incluso después del acuerdo con el FMI, que ha sido el paquete de ayuda más grande en la historia del organismo, equivalente a un PBI entero de Uruguay. Hoy la oposición ni lo nombra a Macri, toma distancia y Bolsonaro no es la derecha, está más allá de la derecha liberal, económica o cultural. Él está más allá con posiciones antidemocráticas que violentan las cuestiones de convivencia social.

Estamos rodeados de gobiernos de derecha, no son solo argentina y Brasil. Cuando el Frente Amplio empezó a gobernar, en América del Sur la mayoría tenía gobiernos de izquierda, progresistas, y hoy algunos fracasaron. Hay que decirlo con todas las letras, porque no supieron o no pudieron afrontar los temas del bienestar, de la equidad, de los derechos.

El Frente Amplio es un caso único en América Latina con numerosos partidos en su seno de extracción diversa. ¿Cuál es el secreto para haberse mantenido durante tantas décadas?

La historia social y política del país llevó a la construcción de la unidad de la izquierda, con una convicción fuerte, porque tuvo como precedente la unidad del movimiento sindical, del movimiento obrero. Esto se cimentó en un periodo muy complicado, en la década de 1960 del siglo pasado. El Frente Amplio se creó hace 48 años con esa vertiente de grupos y sectores de origen político-ideológico muy diverso que llegaron en determinado momento, a la conclusión de que la unidad de la izquierda es fundamental. El Frente es unidad en la diversidad y eso, lejos de considerarse un desmérito, se considera una fortaleza.


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