Brasil: audios revelan que el ex juez Sergio Moro tuvo motivaciones políticas en sus sentencias

Corrupción en Brasil: nuevas filtraciones comprometen aún más al ex juez Sergio Moro

El ex juez y ahora ministro de Justicia de Brasil, Sergio Moro, quedó más comprometido con la difusión, este viernes, de nuevos diálogos que refuerzan las denuncias de que intentó orientar de forma ilegal las acciones de la mega operación anticorrupción Lava Jato.

La revista Veja publicó una extensa nota de portada en la que afirma que analizó 649.551 mensajes intercambiados por Moro y los fiscales a lo largo de los años, especialmente entre 2015 y 2017. Y que todas las comunicaciones examinadas serían verdaderas “palabra por palabra”. Esas conversaciones mostrarían que el juez, quien condenó al ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva y se convirtió en el abanderado de la lucha contra la corrupción, se dejó llevar por motivaciones políticas en sus sentencias.

Moro respondió, en una nota enviada a la revista, que “no reconoce la autenticidad de supuestos mensajes obtenidos por medio criminales, que pueden haber sido adulterados, total o parcialmente”.

En medio de la polémica, el propio presidente Jair Bolsonaro salió a respaldar a uno de sus ministros estrella. Afirmó que este domingo irá al estadio Maracaná, en Rio de Janeiro, a ver el partido de Brasil contra Perú por la final de la Copa América de fútbol. Y agregó: “Si la seguridad lo permite, iré con Sergio Moro junto al césped. El pueblo dirá si estamos en lo cierto o nos equivocamos”.

El sitio The Intercept Brasil difundió a comienzos de junio algunos diálogos que mantuvo Moro con el equipo de investigadores y fiscales en un sistema de comunicación privada (Telegram), que indicarían que el juez actuaba “como un coordinador informal de la acusación” en una causa que declaró a Lula culpable de recibir un lujoso departamento como soborno de una empresa constructora.

Ahora, Veja -una de las revistas más influyentes y cercanas a los sectores conservadores de Brasil- afirma que hasta ahora sólo se había divulgado una pequeña parte de todas las conversaciones a las que accedió The Intercept. Las revelaciones erosionaron fuertemente la imagen de corrección absoluta de la que gozaba el actual ministro. Y hasta podrían llevar a la anulación de algunas sentencias, según señalan los medios brasileños.

“Moro sí cometió irregularidades”, afirma Veja. En los mensajes, el actual ministro pedía a los fiscales que incluyeran pruebas en los procesos que llegarían luego a sus manos, pedía acelerar o retrasar operaciones y presionaba para que no sirvieran determinadas delaciones. Además, los diálogos revelarían que “se comportó como el jefe del Ministerio Público Federal, posición incompatible con la neutralidad exigida de un magistrado”, señala la revista.

Tras el estallido del escándalo de las filtraciones, Moro se ha defendido diciendo que nunca actuó de manera impropia. Dijo que tenía conversaciones tanto con los miembros de la defensa como de la acusación, algo que es parte de la rutina de un juez.

Esta semana, el ministro debió comparecer por segunda vez ante la Cámara de Diputados para un nuevo debate sobre su papel como juez en el juicio que llevó a prisión a Lula da Silva. Como en su primera comparecencia, dos semanas atrás ante una comisión del Senado, Moro rechazó las acusaciones y reiteró que los mensajes, obtenidos por un hacker, deberían ser entregados a la Justicia para que verifique si son reales o si han sido editados. Sin embargo, volvió a considerar que, hasta el momento, “solo se trata de mensajes obtenidos en forma ilegal”, que no ponen en duda su actuación como juez de la operación anticorrupción Lava Jato ni “presentan nada ilegal”.

El 19 de junio, en el Senado, el ministro dijo que no tiene “ningún apego al cargo” y prometió: “Si se comprueba que hubo alguna irregularidad, me voy”.

Según el ex juez, el único objetivo de la divulgación de esos mensajes es “invalidar condenas e impedir la continuidad de las investigaciones”, que aún siguen en torno a decenas de políticos y empresarios implicados en los escándalos vinculados a la trama en la estatal Petrobras.

El contenido y posible impacto de esos mensajes en el juicio que llevó a prisión al ex presidente será analizado el próximo mes por la Corte Suprema, a la que la defensa de Lula ha pedido anular todo el proceso y liberar al líder del Partido de los Trabajadores, en la cárcel desde abril de 2018.

Según Veja, lo que más compromete a Moro es que de los mensajes se desprende “una intimidad excesiva” entre el entonces juez y los fiscales, en especial Deltan Dallagnol. La relación entre ellos era tan próxima, según la revista, que “hasta celebraban en las conversaciones el éxito de algunas etapas del Lava Jato, como si fueran compañeros de trabajo”.

El 14 de diciembre de 2016, por ejemplo, Dallagnol le escribió a Moro que avanzaba la denuncia contra Lula y la de su ex ministro Sergio Cabral. “Moro responde con un emoticon de felicidad”, señala la revista.

Veja aclara que los periodistas intentaron hablar con Moro y con Dallagnol para el artículo, pero que ambos pusieron como condición que se les enviara antes el contenido de las conversaciones interceptadas. Pero querían recibirlas por vía electrónica y no en forma presencial, como ofrecía la publicación.

Finalmente, la oficina del ministro envió un comunicado en el que reiteró que Moro “no reconoce la autenticidad de supuestos mensajes obtenidos por medios criminales, que pueden haber sido adulterados total o parcialmente y que configuran una violación de la privacidad de agentes de la ley con el objetivo de anular condenas criminales e impedir nuevas investigaciones”.

Clarín


Las nuevas filtraciones que salpican al exjuez del Lava Jato en Brasil, Sergio Moro

La publicación de nuevas conversaciones del exjuez brasileño Sergio Moro, que de ser auténticas cuestionarían su imparcialidad en la operación anticorrupción Lava Jato, aumentaron este viernes la presión sobre el ahora ministro de Justicia y Seguridad Pública del presidente Jair Bolsonaro.

Las filtraciones fueron divulgadas por la revista Veja, una de los más conocidas de Brasil, en cooperación con el portal The Intercept Brasil, que el mes pasado empezó a publicar los mensajes entre los fiscales de Lava Jato y Moro, obtenidos según informó de una fuente anónima.

“Lo que se desprende [de los documentos examinados], aparte de una intimidad excesiva ente la magistratura y la acusación, es una evidente asociación en la defensa de una causa”, dice la publicación de Veja, que recuerda haber sido una ardiente defensora de Lava Jato, operación que envió a decenas de políticos y empresarios a la cárcel, entre ellos el expresidente de izquierda Luiz inácio Lula da Silva.

Moro cuestionó en un comunicado la autenticidad de los mensajes y alegó que los fallos emitidos en ciertos casos no concuerdan con los pedidos de la Fiscalía, lo cual demostraría que no hubo colusión alguna de poderes.

En uno de los casos citados, el 2 de febrero de 2016, Moro le avisa al jefe de los fiscales, Deltan Dallagnol, que abrirá un plazo de tres días para que se pronuncie sobre un pedido de la constructora Odebrecht para evitar que los investigadores brasileños reciban datos solicitados a Suiza.

Al día siguiente, le pregunta cuándo la Fiscalía emitirá su pronunciamiento sobre el asunto y Dallagnol le responde: “Lo estoy redactando, pero quiero que esté bien hecho, en previsión de los recursos que seguirán. Imagino que mañana, al final de la tarde”.

La primera entrega de las revelaciones de The Intercept Brasil mostraba presuntas consultas para perjudicar la candidatura de Lula, y luego de su delfín Fernando Haddad, en las elecciones de octubre de 2018, en las que resultó victorioso Bolsonaro.

Lula purga desde abril de 2018 una pena de 8 años y 10 meses de cárcel por corrupción pasiva y lavado de dinero. Su condena en primera instancia, ratificada por dos tribunales superiores, fue pronunciada por Moro.

Veja indica que analizó “649. 551 mensajes”, asegura que “las comunicaciones examinadas por el equipo [de reporteros] son verdaderas” y que llegó a la conclusión de que “Moro cometió, sí, irregularidades”.

“Se comportó como jefe del Ministerio Público Federal, una posición incompatible con la neutralidad exigida de un magistrado”, indica la revista.

Después de la publicación, #Morosuacasacaiu (#Morotucasacayó) se convirtió en la primera tendencia de Twitter en Brasil. De inmediato, los seguidores del actual ministro respondieron elevando el hashtag #Morosomostodos.

El Espectador


 

INTERCEPT E VEJA PUBLICAM REPORTAGEM DE CAPA QUE MOSTRA IMPROPRIEDADES EM SÉRIE – E INÉDITAS – DE SERGIO MORO NA LAVA JATO

NAS ÚLTIMAS SEMANAS, repórteres do Intercept e da Veja trabalharam em conjunto para produzir uma reportagem abrangente e minuciosa, publicada nesta sexta como matéria de capa da revista, demonstrando que o então juiz e hoje ministro Sergio Moro atuou repetidamente de forma imprópria e antiética em sua conduta como juiz.

A reportagem contém uma série de conversas inéditas entre Moro e o coordenador da força-tarefa da Lava Jato, Deltan Dallagnol, assim como conversas entre procuradores da operação – algumas das mais incriminadoras até aqui – demonstrando que os desvios de Moro não eram eventuais, mas, nas palavras da Veja, revelam de “forma cabal como Sergio Moro exorbitava de suas funções de juiz, comandando as ações dos procuradores na Lava Jato.” Em suma, “as comunicações analisadas pela equipe são verdadeiras e a apuração mostra que o caso é ainda mais grave.”

Além da reportagem, a “Carta ao Leitor” explica não só o processo jornalístico empregado pela Veja para autenticar o material, mas também as razões pelas quais a revista – que, como admite no editorial, tratou Moro como um herói nacional várias vezes em suas capas – agora reconhece que a conduta do juiz era bastante problemática e que a condução dos processos da Lava Jato não se deu de acordo com a lei.

Os editores da Veja explicam que, após analisarem o arquivo por semanas em conjunto com os jornalistas do Intercept, a narrativa de Moro como herói nacional ou como juiz imparcial torna-se insustentável. Muito pelo contrário: “fica evidente que as ordens do então juiz eram cumpridas à risca pelo Ministério Público e que ele se comportava como parte da equipe de investigação, uma espécie de técnico do time — não como um magistrado imparcial”.

O editorial da Veja também refuta a estratégia cínica que vem sendo empregada por Moro, Dallagnol e os demais procuradores da Lava Jato de insinuar que o material publicado pode ser editado ou falso – sem nunca apontar exatamente onde estariam as adulterações. Assim como o Intercept e a Folha de S.Paulo (também parceira na Vaza Jato), os repórteres da Veja passaram semanas investigando e analisando jornalisticamente o material, e confirmaram sua autenticidade:

A reportagem desta edição é a primeira em parceria com o The Intercept Brasil. Comandados pelo redator-chefe Sergio Ruiz Luz, nossos repórteres continuam vasculhando a enorme quantidade de diálogos e áudios trocados entre procuradores e o juiz Sergio Moro. Assim como a Folha de São Paulo, também parceira do site, analisamos dezenas de mensagens trocadas entre membros do nosso time ao longo dos anos e os procuradores. Todas as comunicações são verdadeiras — palavra por palavra (o que revela fortíssimos indícios de veracidade do conjunto).

A última frase merece ser enfatizada: “Todas as comunicações são verdadeiras — palavra por palavra.”

No que talvez seja o ponto mais surpreendente da reportagem, a Veja reconhece – e parece se arrepender – de seu papel na construção da imagem de Moro como uma espécie de super-herói da ética, um mito que, como demonstra a matéria, não tem base na realidade. Acima da Carta ao Leitor – cujo título é “Sobre princípios e valores” e na qual explica as razões pelas quais está expondo a conduta imprópria de Moro–, a Veja traz imagens de cinco capas publicadas nos últimos anos, todas elogiando as virtudes de Moro, acompanhadas da legenda:

TRATADO COMO HEROI

O ex-juiz Sergio Moro foi capa de VEJA em diversas oportunidades, a maioria a favor: embora tenha sido fundamental na luta contra a corrupção, não se pode fechar os olhos antes às irregularidades cometidas

A revista ressalta que seu apoio à luta contra a corrupção no Brasil permanece: “VEJA sempre foi — e continua — a favor da Lava-Jato”. E reconhece: “Poucos veículos de mídia celebraram tanto o trabalho do ex-juiz na luta contra a corrupção (veja capas acima)”. O que mudou foi que a revista tomou conhecimento da conduta antiética e imprópria de Moro na Lava Jato, e que é, portanto, a responsabilidade jornalística da revista revelar e expor – não esconder ou justificar – essa conduta.

Mas os diálogos que publicamos nesta edição violam o devido processo legal, pilar fundamental do Estado de Direito — que, por sinal, é mais frágil do que se presume, ainda mais na nossa jovem democracia. Jamais seremos condescendentes quando as fronteiras legais são rompidas (mesmo no combate ao crime). Caso contrário, também seríamos a favor de esquadrões da morte e justiceiros. Há quem aplauda e defenda este tipo de comportamento, reação até compreensível no cidadão comum, cansado de tantos desvios éticos. Mas como veículo de mídia responsável não podemos apoiar posturas como essa. Um dia, o justiceiro bate à sua porta e, sem direito a uma defesa justa, a pessoa é sumariamente condenada. Na Lava-Jato ou nas operações que virão no futuro, é fundamental que a batalha contra a corrupção seja feita de acordo com o que diz o regime constitucional. Esta é a defesa de todos os brasileiros contra os exageros do Estado.

Em resumo, a Veja – assim como o Intercept e a Folha – dedicou recursos editoriais expressivos à exposição das impropriedades de Moro em defesa de um princípio simples, mas fundamental: “Afinal, ninguém tem salvo conduto ou está acima da lei”.

O artigo da capa tem essa manchete: “JUSTIÇA A TODO CUSTO: Mensagens inéditas analisadas pela parceria entre VEJA e o site The Intercept Brasil mostram que ele cometeu, sim, irregularidades enquanto atuava como juiz.” Na página principal do site da Veja, o artigo traz este título: “Novos diálogos revelam que Moro orientava ilegalmente ações da Lava Jato.”

A reportagem inclui conversas inéditas e explica detalhadamente a gravidade e a recorrência das impropriedades de Moro. O texto começa recapitulando o que as matérias publicadas até agora pelo Intercept demonstram. “(…) no papel de magistrado, Moro deixou de lado a imparcialidade e atuou ao lado da acusação. As revelações enfraqueceram a imagem de correção absoluta do atual ministro de Jair Bolsonaro e podem até anular sentenças”, diz o texto.

Entretanto, como a reportagem demonstra, a conduta imprópria e antiética de Moro vai além do que já foi publicado: não são apenas casos isolados, mas um padrão de comportamento recorrente:

Em parceria com site, VEJA realizou o mais completo mergulho já feito nesse conteúdo. Foram analisadas pela reportagem 649 551 mensagens. Palavra por palavra, as comunicações analisadas pela equipe são verdadeiras e a apuração mostra que o caso é ainda mais grave. Moro cometeu, sim, irregularidades. Fora dos autos (e dentro do Telegram), o atual ministro pediu para a acusação incluir provas nos processos que chegariam depois às suas mãos, mandou acelerar ou retardar operações e fez pressão para que determinadas delações não andassem. Além disso, revelam os diálogos, comportou-se como chefe do Ministério Público Federal, posição incompatível com a neutralidade exigida para um magistrado. Na privacidade dos chats, Moro revisou peças dos procuradores e até dava broncas neles. “O juiz deve aplicar a lei porque na Terra quem manda é a lei. A justiça só existe no céu”, diz Eros Grau, ex-ministro do Supremo Tribunal Federal, falando em tese sobre o papel de um magistrado. “Quando o juiz perde a imparcialidade, deixa de ser juiz.”

Em conjunto com a Veja, encontramos no arquivo uma série de exemplos do então juiz Moro atuando exatamente da forma que por anos negou agir (e que voltou a negar nas audiências no Congresso e no Senado): não apenas colaborando, mas dirigindo as ações do Ministério Público num caso que ele depois viria a julgar.

Ou seja: ele claramente ajudou um dos lados do processo a fortalecer sua posição.

Em um exemplo bastante ilustrativo, a reportagem pergunta retoricamente: “Não seria um escândalo se um magistrado atuasse nas sombras alertando um advogado que uma prova importante para a defesa de seu cliente havia ficado de fora dos autos?” O texto então mostra como Moro fez exatamente isso:

Pois isso aconteceu na Lava-Jato, só que a favor da acusação. Uma conversa de 28 de abril de 2016 mostra que Moro orientou os procuradores a tornar mais robusta uma peça. No diálogo, Deltan Dallagnol, chefe da força-tarefa em Curitiba, informa a procuradora Laura Tessler que Moro o havia avisado sobre a falta de uma informação na denúncia de um réu — Zwi Skornicki, representante da Keppel Fels, estaleiro que tinha contratos com a Petrobras para a construção de plataformas de petróleo, e um dos principais operadores de propina no esquema de corrupção da Petrobras. Skornicki tornou-se delator na Lava-Jato, e confessou que pagou propinas a vários funcionários da estatal, entre eles, Eduardo Musa, mencionado por Deltan na conversa. “Laura no caso do Zwi, Moro disse que tem um depósito em favor do Musa e se for por lapso que não foi incluído ele disse que vai receber amanhã e dá tempo. Só é bom avisar ele”, diz. “Ih, vou ver”, responde a procuradora. No dia seguinte, o MPF incluiu um comprovante de depósito de 80 000 dólares feito por Skornicki a Musa. Moro então publica sua sentença e recebe o aditamento com a informação sobre o depósito depois disso. Ou seja: ele claramente ajudou um dos lados do processo a fortalecer sua posição.

28 de abril de 2016 – conversa entre Dallagnol e Tessler

Dallagnol – 17:48:43 – Laura no caso do Zwi, Moro disse que tem um depósito em favor do Musa e se for por lapso que não foi incluído ele disse que vai receber amanhã e da tempo. Só é bom avisar ele
Tessler – 17:49:31 – Ih, vou ver

O que esse texto traz de novo – e de crucial – não é só a prova que Moro mentiu repetidamente para a população e para o Congresso ao defender sua atuação na Lava Jato. Fica provado também que ele contaminou suas decisões na operação ao abandonar seu papel neutro de juiz e assumir a função de promotor, acusando os mesmos réus cujos direitos ele, como juiz, tinha o papel de garantir. Como a procuradora do MPF Monique Cheker eloquentemente disse nas conversas que o Intercept revelou na última sexta-feira: “Moro viola sempre o sistema acusatório e é tolerado por seus resultados”.

Como nosso texto em parceria com a Veja explica: “Na terça, 2, Moro (que, por sinal, não faz mais parte da Lava-Jato) ficou sete horas no Congresso respondendo a parlamentares sobre o caso. Repetiu o que tem dito nas últimas semanas: os diálogos divulgados foram frutos de um roubo, podem ter sido editados e, mesmo verdadeiros, não apontam qualquer tipo de desvio. A cada nova revelação, fica mais difícil sustentar esse discurso.”

Num dos exemplos que mostram que, sim, houve desvio na Lava Jato, Moro e Dallagnol mostram intimidade na troca de informações – um comportamento que a nossa reportagem classificou como sinal do “nível elevado (e indesejável) da promiscuidade entre os dois. E que pode levar a suspeição de Moro. No episódio, Dallagnol não vê problemas em enviar ao juiz exemplos de decisões de outros magistrados para quando ele “precisar prender alguém” ao responder sobre o pedido de revogação da prisão preventiva do amigo de Lula, José Carlos Bumlai, em dezembro de 2015.

17 de dezembro de 2015 – conversa entre Dallagnol e Moro

Moro – 11:33:20 – Preciso manifestação mpf no pedido de revigacao da preventiva do bmlai ate amanhã meio dia.
Dallagnol – 11:37:00 – Ok, será feito. Seguem algumas decisões boas para mencionar quando precisar prender alguém…

Essa matéria demonstra, portanto – de forma minuciosa e definitiva – que o verdadeiro chefe da acusação na operação Lava Jato era a mesma pessoa que deveria ser o juiz neutro que julgaria o processo: Sergio Moro. A conduta de Moro é perigosa porque viola não só os direitos dos réus nesse caso, mas abre um precedente que põe em risco todos os futuros réus que serão julgados num sistema judicial que parece ignorar o mais básico dos princípios: a neutralidade e imparcialidade do juiz.

Nós iniciamos nossa série de reportagens explicando os motivos (leia aqui e entenda) pelos quais acreditamos que esse jornalismo é crucial para a democracia brasileira: “Tendo em vista o imenso poder dos envolvidos e o grau de sigilo com que eles operam – até agora –, a transparência é crucial para que o Brasil tenha um entendimento claro do que eles realmente fizeram. A liberdade de imprensa existe para jogar luz sobre aquilo que as figuras mais poderosas de nossa sociedade fazem às sombras.”

Obedecer esse princípio – dar transparência aos atos corruptos de oficiais poderosos – continua sendo o objetivo principal das matérias que publicamos. A nova reportagem em parceria com a Veja é mais um passo nesse sentido porque – no que tange ao comportamento antiético de Moro – demonstra o quão frequentes, inconsequentes e corriqueiras as impropriedades de Moro eram.

The Intercept