La cárcel y la universidad como salida, la experiencia de la UNLA – Por Gerardo Korzin

La Universidad Nacional de Lanús(UNLa), a través de su Departamento de Planificación y Políticas  Públicas, organizó el Conversatorio “Propuestas y proyectos de desarrollo y política Pos-Penitenciaria. Urgencias y prioridades en Política Penitenciaria”.

Del encuentro participaron jueces, docentes universitarios, integrantes de movimientos sociales, organismos de derechos humanos y agrupaciones de liberados.

Maria Belén Fernández, directora de la Licenciatura en Seguridad Ciudadana de la universidad,  recordó que la UNLa viene trabajando hace unos años con cooperativas de liberados y es a partir de esa experiencia que se encontró con la necesidad de generar este espacio. “La idea era que haya diversos actores para empezar a tirar propuestas sobre el estado de urgencia en el que está el sistema penitenciario, y en particular pensar en políticas pos-penitenciarias, tenemos buenas leyes pero no están funcionando”, afirmó Fernández.

Mariano Bocacci por su última condena estuvo 16 años preso, estudió Comunicación Social dentro del penal y hoy integra la cooperativa de ex detenidos Reciclando Vidas. “Nuestra visión es muy importante y muy pocas veces escuchada”, sostuvo Mariano. “Por ejemplo ayer estuve en el Congreso de la Nación representando a una organización de derechos humanos que milita la cárcel y cuando pedí la palabra se me fue negada. Por eso estamos en estos lugares”.

Las conclusiones de las cuatro comisiones que formaron parte de este conversatorio fueron expuestas en la jornada académica posterior, integrada por el Dr. Raúl Zaffaroni, ex juez de la Corte Suprema de Justicia de la República Argentina; Julián Álvarez, Ministro de Justicia durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner; Edgardo Depetri, candidato a intendente del distrito de Lanús por el Frente de Todos; el rector de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora  Dr. Diego Molea; y representando a la rectora de la UNLa Dra. Ana Jaramillo estuvo el Dr. Francisco Pestanha, director del Departamento de Planificación y Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Lanús.

POLÍTICAS PENITENCIARIAS

“Lo primero que hay que hacer es bajar la población penitenciaria”, sostuvo Zaffaroni. “No podemos tener las cárceles llenas de `perejiles´ procesados que ni siquiera están condenados. Hoy las cárceles están llenas de `perejiles´ porque hay una distribución arbitraria de prisiones preventivas absolutamente innecesarias y después porque falta una red de contención a la salida. El que sale de la cárcel sale humillado, con una subestimación de su personalidad y marginado de la propia sociedad. Quien contrata a una persona que salió de la cárcel. Por esto no nos debe llamar la atención que haya recaídas en el delito”.

“Con sobrepoblación carcelaria no se puede discutir nada”, manifestó Julián Álvarez, y detalló algunos números de la provincia de Buenos Aires, la región del país con mayor cantidad de habitantes. “En 2015 teníamos unas 20 mil plazas y algo más de 30 mil detenidos. Hoy hay la misma cantidad de plazas con alrededor de 45 mil detenidos. Esto no te permite tener ninguna política penitenciaria para hacer que las cárceles sean sanas y limpias como dice la Constitución”.

Belén Fernández afirmó que por la superpoblación carcelaria el Estado genera condiciones sumamente violentas para las personas privadas de su libertad que hacen imposible esa vieja idea de la “resocialización”. Esto fue vivido en carne propia por Mariano Bocacci. “Las condiciones en las que vivimos en las cárcel consolidan la violencia. El pibe que hoy está ingresando a un penal tiene que pelear por la cama, tiene que cortarse para que lo atienda un médico, tiene que pegarle un bancazo a la reja para dejen entrar la visita. Todo se consigue mediante la violencia. Si no sos violento te vas a hacer violento para sobrevivir, y eso no lo dejamos en la puerta del penal cuando nos vamos a nuestra casa, peor que eso: lo transmitimos a nuestros hijos”, contó Mariano.

Otras de las propuestas discutidas en las comisiones fue la desmilitarizar el sistema penitenciario. “Tiene que tener que ver más con un abordaje social que con una cuestión de tipo militar”, manifestó Fernández.

Julián Álvarez indicó que según “las estadísticas de política criminal”, la principal razón por la cual la mayoría de las personas vuelven a delinquir es porque necesitan ser sostén económico de su familia. Bocacci agrega además que la internalización de la lógica de vida dentro de los penales es incompatible con cualquier lugar fuera de la cárcel. “Salimos y a los 3 meses estamos de vuelta en cana. Ni en nuestra casa nos podemos adaptar. Toda esa frustración sabes qué hace, que salgamos corriendo para adentro, a ese lugar malo pero conocido. Pero eso está perversamente diseñado para que así sea”.

PROPUESTAS PARA EL FUTURO Y UN LLAMADO A LAS UNIVERSIDADES

El 27 de octubre próximo hay elecciones en Argentina, con grandes posibilidades de que la fórmula ganadora sea la del Frente de Todos, que propone a Alberto Fernández como candidato a presidente y a Cristina Fernández de Kirchner como candidata a vice. En las elecciones primarias del 11 de agosto, la dupla Fernández-Fernández obtuvo el 47,78% de los votos, 16 puntos por encima de la fórmula de Juntos por el Cambio encabezada por el actual presidente Mauricio Macri.

En este sentido y dirigiéndose a los políticos presentes, Raúl Zaffaroni propuso: “Hay dos caminos. Uno es el fácil: Seguir proyectando leyes con más penas, aumentar la prisión preventiva, incrementar la autonomía de la policía y así corromperla y generar más sistemas de recaudación fiscal autónomos. Esa es la fácil y es  posible que consigan algunos votos pero no es propia del movimiento popular, particularmente del peronismo”. El ex juez de la Corte Suprema de Justicia recordó en este sentido que fue durante la primer presidencia de Juan Domingo Perón en 1946 que se quitaron los grilletes y el traje a rayas en las cárceles y se cerró el penal de Rawson en la provincia de Ushuaia, reabierto luego en 1955 por la dictadura militar que derrocó a Perón para alojar presos políticos.

“Volviendo a la senda no fácil”, continuó Zaffaroni, “hay que ponerse a estudiar en serio que es lo qué pasa con la conflictividad delictiva. No podemos seguir opinando por el olfato. En nuestro país no se gasta un solo peso en investigación criminológica de campo…y aquí las universidades del conurbano tienen mucho que aportar. Sus estudiantes viven en esos barrios donde hace falta saber cuál es el conflicto. El conurbano es la zona más conflictiva de la república”.


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