Universidades de la región trabajan con clases virtuales para no tener que suspender las clases por la pandemia

933

El Coronavirus COVID-19 y la educación superior: impacto y recomendaciones

Estado actual
Los coronavirus (CoV) son una gran familia de virus que causan enfermedades que van desde el resfriado común hasta enfermedades más graves. El Coronavirus COVID-19 fue detectado por primera vez en China en diciembre de 2019 y, desde entonces, se ha extendido por todas las regiones del mundo. La Organización Mundial de la Salud facilita información contrastada y permanentemente actualizada acerca del COVID-19 y su propagación y sugiere igualmente qué medidas sanitarias, a escala individual y colectiva, deberían tomarse preventivamente y también para evitar la propagación.

Impacto en educación
La UNESCO, por su parte, está monitorizando el impacto del Coronavirus en educación. Al 18 de marzo, 102 países de tres continentes diferentes han decretado el cierre de escuelas y universidades. Hace apenas tres semanas, China era el único país que había tomado esa medida. 102 países han cerrado las escuelas y las universidades de todo su territorio, lo que ha afectado a 849.349.941 millones de niños y jóvenes. Otros 11 países han aplicado cierres localizados de escuelas para prevenir o contener el COVID-19. Si estos países ordenaran también el cierre de todas sus instituciones educativas, otros millones de niños y jóvenes dejarían de asistir a sus clases.

Recomendaciones de UNESCO IESALC para las instituciones de educación superior
Es urgente que los gobiernos y las instituciones de aquellos países donde se está empezando a manifestar la epidemia planifiquen medidas adecuadas que protejan la salud de la ciudadanía evitando conculcar el derecho a la educación. En todos los niveles educativos, las autoridades deben velar por la puesta en práctica de medidas que favorezcan que los estudiantes sigan aprendiendo a pesar de la clausura temporal de las instituciones educativas. En este sentido, UNESCO-IESALC, basándose en la experiencia de algunos de los Estados miembro que se encuentran enfrentando ya la epidemia, recomienda a las instituciones de educación superior tomar las siguientes medidas:

1. Difundir entre la comunidad universitaria única y exclusivamente las informaciones y recomendaciones que faciliten las autoridades sanitarias nacionales y la Organización Mundial de la Salud, evitando el alarmismo o la propagación de rumores o noticias falsas.

2. Utilizar regularmente el propio sitio web y las redes sociales para que la comunidad universitaria esté puntual y verazmente informada sobre el COVID19, incluyendo recomendaciones sobre las conductas a seguir preventivamente o en caso de contagio, así como los últimos avances en investigación, y contrarrestando de forma activa actitudes y comportamientos racistas o discriminatorios que pudieran emerger como resultado de tergiversaciones.

3. En aquellas instituciones que cuenten con facultades de medicina o escuelas de salud pública, facilitar el desarrollo de cursos de libre acceso sobre el COVID-19 y que contribuyan, de este modo, a una mayor calidad de la educación sanitaria de la población en general y a conformar una actitud positiva hacia la investigación científica. Cuando estas iniciativas son consorciadas, entre varias instituciones, su impacto es mayor.

4. Atender a las instrucciones y recomendaciones de las autoridades nacionales y participar activamente en los mecanismos de coordinación interuniversitaria para desplegar de forma coordinada y coherente a escala nacional posibles medidas que se acuerde tomar como:

  1. Cancelar o posponer los programas de intercambios internacionales o de salidas al extranjero, por lo menos aquellos que incluyan entradas o salidas de países afectados por el COVID-19, tanto de estudiantes como de profesorado e investigadores.
  2. Cancelar o posponer las reuniones académicas y congresos internacionales. Y hacer lo mismo con las de carácter nacional si el COVID-19 se ha manifestado ya en el propio país.
  3. Suspender las actividades académicas presenciales.

5. Preparar un plan de contingencia a escala institucional anticipando la eventualidad de que la institución deba cerrar sus puertas que prevea:

  1. La operatoria de los mecanismos de gobierno e información pública a distancia y la posible creación de un comité de crisis.
  2. Tomar medidas para que las unidades técnicas puedan seguir operando los sistemas de información y comunicación en remoto.
  3. La utilización de la propia plataforma de aprendizaje en línea, o el campus virtual, para seguir facilitando el aprendizaje de los estudiantes a distancia. O, en el caso de que no se disponga de ninguna propia, instalar alguna de las múltiples aplicaciones y plataformas educativas abiertas, teniendo presente que parte de los estudiantes tal vez solo puedan utilizar dispositivos móviles.
  4. Esto exigirá contar, a su vez, con mecanismos de formación y apoyo en línea al profesorado y a los estudiantes que deberán ser debidamente reforzados.Estas informaciones están siendo actualizadas y pueden ser verificadas a través del mapa COVID-19 Interrupción educativa y respuesta de la UNESCO. De igual manera, las recomendaciones se irán actualizando regularmente.

UNESCO-IESALC


Educación virtual se posiciona ante alerta por coronavirus

La fácil transmisión del coronavirus no solo ha impulsado el teletrabajo, sino que también ha posicionado a la educación virtual como el método por excelencia para no frenar el proceso de enseñanza de la educación superior.

Con la medida se procura reducir el riesgo de contagio de la población educativa que genera el flujo de personas en los campus y centros académicos y en lugares de tránsito, autobuses, salones de clase y sodas.

Desde el viernes, la Universidad San Marcos tomó la medida para todas las clases presenciales impartidas en la sede central de San José.

En el caso de la Universidad Iberoamericana (Unibe), además de impartir lecciones online, mantendrá suspendidas las rotaciones y campos clínicos de los estudiantes, hasta nuevo aviso.

“Con estas acciones buscamos que el cuatrimestre continúe su curso. Los docentes realizarán las clases utilizando los medios virtuales u otras modalidades no presenciales para seguir con el desempeño del cuatrimestre”, explicó Nelson Rojas, coordinador del departamento de Comunicación de la Unibe.

Por su parte, la Universidad Internacional de las Américas (UIA) impartirá el 90% de sus cursos de forma virtual desde hoy y hasta el sábado 21 de marzo. “Siendo conscientes de que nuestra prioridad son nuestros estudiantes, nos hemos dado la tarea de trabajar por materializar un plan temporal a efectos de minimizar el tránsito en nuestras instalaciones”, comunicó la UIA.

Cenfotec también se sumó a esta decisión con un porcentaje importante de cursos virtuales y aulas abiertas con estudiantes distanciados, para quienes gusten ir a clases presenciales.

La Universidad Hispanoamericana se sumó a esta decisión de impartir todas las clases que sea posible de forma virtual a partir de hoy y hasta el sábado 21 de marzo; y deja a los cursos prácticos y laboratorios para que se impartan de forma presencial.

En ese mismo periodo, toma la medida la Universidad Latina y la Universidad Americana.

“Contamos con la tecnología y capacitación técnica profesional para brindarle la oportunidad a nuestros estudiantes de continuar sus estudios de una forma segura desde sus casas; también disponemos de varios canales de atención para aclarar dudas y consultas en torno a este tema” expresó Rosa Monge, rectora de la Universidad Latina.

En el caso de la Universidad Latinoamericana de Ciencia y Tecnología (Ulacit), anunció que las lecciones continúan presenciales y que las únicas que se impartirán de forma virtual son las que se dan en auditorios.

La Universidad Politécnica Internacional (UPI) impartirá las clases con normalidad, pero brindará un apoyo especial a la población en riesgo como asmáticos, diabéticos, hipertensos, embarazadas o con alguna otra condición de vulnerabilidad, por lo que llama a los estudiantes con alguna de estas condiciones a comunicarlo al docente y director de carrera.

“Si un estudiante o miembro de su núcleo familiar se encuentra en la lista de casos sospechosos del Ministerio de Salud, favor comunicarlo a su docente y al director de carrera en la mayor brevedad”, agregó Carlos Solís, rector de la UPI.

Otros centros de estudio, como la Universidad de las Ciencias Médicas y la Castro Carazo, continúan con lecciones regulares, pero han hecho énfasis a su comunidad en aplicar los protocolos, al tiempo que han extremado las medidas de higiene.

Por su parte, todas las universidades estatales ya se han apegado sus distintas plataformas tecnológicas para impartir lecciones.

La Universidad Nacional solo hizo excepción en aquellas actividades académicas en las que no es posible sustituir la presencia física, como es el caso de prácticas, laboratorios, giras y similares.

El Tecnológico de Costa Rica, a su vez, suspendió el Programa del Adulto Mayor, por tratarse de una población de alto riesgo. Además, chequea a la población sospechosa y, en esa línea, hasta el miércoles pasado había valorado a 64 personas con complicaciones respiratorias, temperatura alta y algunos asintomáticos que recientemente ingresaron al país.

Sin embargo, en ninguno de los casos existió dictamen positivo para coronavirus.

En el caso de la sede de Occidente de la Universidad de Costa Rica se frenaron las lecciones, debido a un caso sospechoso de coronavirus COVID- 19 en el recinto de San Ramón y la presencia de una persona con nexo epidemiológico con otro caso sospechoso en Grecia.

En el caso de educación primaria y secundaria, algunos centros educativos privados están aplicando modalidad a distancia.
Las medidas

Entre las medidas que se han tomado en las casas de enseñanza superior, tanto públicas como privadas, se encuentran:

Pedir a estudiantes con síntomas de resfrío no acudir
Informar cómo se aplica el protocolo tos, estornudo y lavado de manos
Lecciones virtuales
Aumentar la higiene y limpieza de las instalaciones

La República


Virtualidad, una oportunidad para las IES en época de Coronavirus

Mientras universidades de Europa cancelan actividades por el virus, rectores colombianos dudan si hacerlo o no. De las crisis vienen oportunidades, y la virtualidad es una de ellas.

Cada día aparecen nuevas alertas sobre la expansión y acciones que se deben tomar frente al Coronavirus, y las instituciones educativas representan espacios de especial atención por la congregación de personas.

Aunque ayer los ministerios de Educación y Salud y Protección Social emitieron una circular conjunta en la que “invitan a toda la comunidad a continuar en normalidad académica” (Leer la circular), la suspensión de actividad académica en otros países y la posible aparición de nuevos casos (además de los 3 ya confirmados en Colombia), generan alerta sobre la responsabilidad de las IES en el manejo del tema.

No obstante, IESALC – UNESCO pide suspender las actividades presenciales.

En Italia, España y Alemania las IES han comenzado a paralizarse por la expansión del virus, y en Colombia el Colegio Los Caobos suspensió actividades (allí estudia la mujer infectada en Bogotá) para evitar la propagación entre los demás miembros de esa comunidad y universidades como Los Andes suspendió viajes y eventos académicos.

Claramente la mejor forma de evitar la proliferación de la enfermedad es disminuir o eliminar las reuniones de personas, y las clases presenciales son un lamentable mecanismo en donde la vulnerabilidad frente al virus es más alta.

Por ello, la opción de las clases virtuales, poco o nada acostumbradas para muchas IES, se constituye en una oportunidad para experimentar cómo les va con esta modalidad que cada día cobra más demanda. Cada estudiante, desde su propio espacio, enfermo o no, puede adelantar su estudio, ens us tiempos, sin tener que verse incomodado por restricciones o recomendaciones de abstención en desplazamientos y movimientos.

A veces las IES necesitan que les muevan el piso para modificar paradigmas, y muchas de las “tradicionales” presenciales han visto de reojo la formación virtual.

El Coronavirus es una oportunidad para demostrar que “no hay mal que por bien no venga”, que gracias al Coronavirus pueden impulsar la mentoría y el acompañamiento virtual de sus docentes, y hallar nuevas formas de enseñar.

Vale la pena intentarlo.

Universidad


Educación en tiempos de pandemia

El programa Conectar Igualdad, que entregó cinco millones de computadoras con el objetivo de promover la alfabetización digital, fue desactivado en enero de 2016. Una de las primeras medidas del macrismo fue reemplazarlo por el programa Aprender Conectados, menos ambicioso y que prescindía de la entrega de notebooks. Esta situación complica el escenario educativo actual, en el que la suspensión de clases debido a la pandemia de coronavirus exige buscar diferentes estrategias virtuales para continuar el vínculo entre docentes y estudiantes.

Este nuevo escenario pone de manifiesto en la Argentina, una vez más, la desigualdad social que provoca que algunos podrán acceder a estos contenidos educativos –tanto por sus capacidades como por contar con computadoras personales y conexión de Internet– mientras que otros deberán hacerlo a través de métodos alternativos.

Si bien autoridades del Gobierno habían anunciado que se reactivaría el programa Conectar Igualdad, la emergencia ya está entre nosotros. En diálogo con TSS, Javier Castrillo, coordinador hasta 2016 del programa Nacional de Inclusión Digital explicó: “Conectar Igualdad tenía varios objetivos. Siempre se dijo que el primero era un programa social más que tecnológico o educativo. Se buscaba permitir el acceso a ciertas tecnologías a un montón de chicos y chicas que no iban a poder acceder de otro modo. Ese acceso no era un aporte solo desde lo pedagógico, sino que había un montón de herramientas que le abrían la puerta a los chicos y chicas para motivarlos en su continuidad en el nivel superior, para que sean programadores, diseñadores, músicos, artistas digitales y muchas otras cosas”.

El sociólogo Nicolás Welschinger, quien realizó su tesis de doctorado sobre el programa Conectar Igualdad, consideró que este programa “se proponía cerrar la brecha cultural, darle a la escuela un poder de interpelación sobre la subjetividad y la sociabilidad de las nuevas generaciones abarcando algo de los lenguajes cotidianos de las nuevas juventudes digitales en la escuela”.

Hasta diciembre de 2015, Conectar Igualdad entregó cinco millones de notebooks a alumnos de escuelas secundarias públicas de todo el país y construyó más de 1400 aulas digitales con conexión a Internet. Hoy, la emergencia generada por el coronavirus obligó a tomar medidas a poco de la llegada de un nuevo Gobierno y para las cuales nadie estaba preparado. Laura Marés, gerenta general de Educ.ar, la sociedad del Estado encargada de la capacitación online, explicó a TSS: “Se armó una plataforma multimedia que tiene la web de Seguimos Educando, también programación específica en Encuentro y Paka Paka, y la TV Pública en la franja de 9 a 11 y de 14 a 16, con contenidos hechos por especialistas que les dan consignas a los chicos para ir trabajando entre bloque y bloque. A eso se suma que vamos a hacer micros que se van a pasar por la radio, que es la que tiene más llegada a todo el país, y que hicimos un convenio con el ENACOM y ARSAT para mejorar la navegación del sitio. Como la plataforma Seguimos Educando no consume datos en móviles, con eso aumentamos el alcance. Para completar la cobertura entregamos libros y material impreso en las escuelas alejadas y rurales”.

Recientemente, la SIGEN encontró 1o0.000 computadoras de Conectar Igualdad abandonadas en un depósito. Para Castrillo, “Conectar Igualdad sería fundamental en este contexto. Primero, por el acceso, ya que todos los alumnos tendrían un máquina en su casa. Y porque todas las herramientas que cada jurisdicción, las escuelas o el propio Ministerio de Educación de la Nación hubieran propuesto podrían incorporarse con una actualización del sistema”. En el mismo sentido, Marés agregó: “Si todos los chicos tuvieran computadoras sería más fácil porque las máquinas ya tenían contenidos precargados, con lo que podrían trabajar igualmente sin tener conexión a Internet, pero tampoco nos gusta cargar las tintas sobre ese tema. Es la situación que tenemos y estamos tratando de salir lo mejor posible”.

Conectar Igualdad ganó premios internacionales como el del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, pero no estuvo libre de críticas. Uno de los grandes reclamos que se escuchaba es que muchas veces las computadoras llegaban a las escuelas y eran entregadas a los alumnos antes de que las escuelas tuvieran una conexión de Internet. “Con el tema de la conectividad se podría haber hecho algo parecido a lo que se hizo ahora, que para determinadas cosas se hace un acuerdo con las empresas de telecomunicaciones para que no cobren por el consumo de datos”, opinó Castrillo.

Para Welschinger, “la llegada de la computadora, que en un 30% de los beneficiarios de Conectar Igualdad fue la primera del hogar, implicó que la familia buscase una conexión de Internet por su cuenta, ya fuera una conexión mediante el celular o compartiendo una con vecinos. Está demostrado que en los lugares adonde no llegó la conexión las computadoras fueron muy bien apreciadas por esa comunidad educativa porque se podía trabajar con recursos que tenían instaladas las computadoras. Las computadoras no estaban vacías, como es la idea que repetía Macri al decir que era como repartir asado sin tener parrillas. Por el contrario, cuando se hicieron las evaluaciones, se relevó que había un uso de contenidos, libros digitales y recursos que tenían los docentes”.

La resistencia de los docentes a cambiar la forma de dar sus clases hoy no sería un problema, según Marés: “Entre el 2015 y el 2020 ha cambiado el mundo y hay otra aceptación de las tecnologías de las que había en ese momento, así que esperemos que las condiciones sean más fáciles para su inclusión. También es cierto que el país está en una condición mucho peor. En ese momento se gastaron 1000 millones de dólares para Conectar Igualdad pero hoy estamos gastando esa cifra para el Plan Alimentar, así que las prioridades son totalmente distintas”.

Frente a la contingencia actual, Marés encuentra un lado positivo: “Me parece que una cosa interesante es ver la articulación que se está dando entre contenidos públicos y el sistema de medios, con la Secretaría de Cultura, que va a producir contenidos, con el ENACOM. que nos dio conectividad, y con ARSAT, que nos amplió el ancho de banda y también hay una cantidad de privados que se están sumando para ayudar. Nos reunimos con las empresas de tecnología y con los canales de televisión, que probablemente van a reproducir gran parte de la programación. Es un esfuerzo conjunto que estamos haciendo para ayudar a los chicos. También estamos pensando en una segunda etapa si la suspensión de las clases presenciales se mantiene, en algún modelo de educación a distancia con el acuerdo de los gremios y las jurisdicciones, porque en este momento cada una tiene los contenidos”.

Welschinger encuentra serios riesgos en caso de que se continúe con la suspensión de las clases presenciales. “Hoy están proliferando distintas estrategias para seguir educando y trabajar contra la desigualdad frente a esta emergencia. Nuestro sistema está muy fragmentado por las políticas neoliberales de los años 90, casi no es un sistema. Se han armado circuitos muy segmentados de escuelas para pobres, para clase media y para la alta. Eso genera una experiencia muy desigual para enfrentar la crisis. Hay escuelas adonde hoy se están usando muchos recursos que tiene que ver con la inclusión de la conectividad y escuelas de sectores populares en los cuales es más difícil de tramitar. Hay que tener muy en cuenta este nivel de desigualdad. Lo que se está produciendo es la formalización de estrategias informales que los docentes ya tenían, como grupos de Whatsapp para dar clases, grupos de Facebook, y tutoriales de Youtube para conectarse con los chicos. Todo esto se está tratando de sistematizar para transmitir contenidos con el Seguimos Educando y está en diálogo con esto que desde abajo hace varios años que los docentes vienen poniendo en funcionamiento. Me parece que es algo que puede llegar a perdurar luego de la pandemia y sería bueno, porque el objetivo debería ser el de extender la jornada educativa ya que sería muy beneficioso para combatir esa desigualdad del sistema educativo. Las iniciativas de educación a distancia, de vinculo con lo escolar a través de lo virtual, pueden ayudar a eso. Pero hay que generar conciencia de que para eso se necesitan recursos, se debe hacer de forma profesional y va a demandar recursos para la educación. Es un desafío sobre el que hay que trabajar porque la crisis desatada por esta pandemia podría llegar a agravar la desigualdad si no se pone una atención especial”, concluyó.

UNSAM


U. de Chile inicia en modo virtual inducción a la vida universitaria para nuevos estudiantes

Este 16 de marzo inicia la primera actividad completamente a distancia para las y los nuevos estudiantes de nuestra casa de estudios. El curso “Introducción a la Vida Universitaria”, iniciativa desarrollada por la Unidad de Aprendizaje en conjunto con Educación Online (EOL), busca facilitar la transición e inserción a la educación superior de los más de 6 mil estudiantes que ingresan este año.

El ingreso a clases es, sin duda, un proceso que reporta muchas tensiones a las y los miles de jóvenes que ingresan a la educación superior. Aprender nuevos códigos culturales y formas de aprender, relacionarse con personas distintas, cambiar las redes de amistades, asumir un nuevo rol y dejar atrás el mundo secundario son algunos de los desafíos que caracterizan el primer año universitario.

El acompañamiento en este tránsito y promover una adecuada inserción a la cultura universitaria resultan claves en esta etapa. Por esta razón, el Departamento de Pregrado de la Universidad de Chile, a través de su Unidad de Aprendizaje, implementó el Programa de Inducción a la Vida Universitaria, que, como señala Anita Rojas, jefa de esta unidad, “busca promover un proceso de inserción amigable, informado, con redes y que fortalezca la experiencia formativa de las y los participantes”.

El curso “Inducción a la Vida Universitaria” se realiza por segundo año consecutivo en modalidad online, y viene además a contribuir a las actividades de trabajo a distancia que, dada la contingencia sanitaria, desarrollará la Universidad. En su versión 2019, contó con la participación de más de 2 mil estudiantes y recibió muy buenas evaluaciones por parte de las mechonas y mechones que participaron.

¿De qué se trata esta inducción?

El curso “Inducción a la Vida Universitaria” permite que las y los participantes se familiaricen con la cultura institucional, conozcan las diferentes unidades y servicios de apoyo de la universidad, aprendan estrategias para potenciar el aprendizaje y resuelvan problemas de forma colaborativa, adquiriendo de paso herramientas para leer, escribir y realizar presentaciones orales.

Se puede acceder a los contenidos a través de la plataforma eol.uchile.cl. El curso se divide en 3 módulos, y cada módulo cuenta con un activador de aprendizaje, materiales por cada temática abordada, foros en los que las y los estudiantes podrán interactuar con sus pares, y una evaluación de aprendizaje. Con una duración estimada de seis horas, estará disponible entre el lunes 16 y el domingo 22 de marzo, para que las y los usuarios puedan recorrer los módulos de manera flexible. Al finalizar el curso, se otorgará un diploma de realización a todas y todos quienes completen el programa.

Fuente-gacetilla de prensa de la U de Chile


Más notas sobre el tema