Brasil: El hermano fugitivo – Por Ernesto Samper Pizano

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Por Ernesto Samper Pizano*, especial para NODAL

El reciente encuentro de la CELAC en México, presidido por Andrés Manuel López Obrador (AMLO), permitió, por primera vez en muchos años, que los países latinoamericanos se reencontraran alrededor de unos propósitos comunes que quedaron consignados en 44 acuerdos suscritos. En la reunión se hicieron públicas diferencias entre los mandatarios asistentes que se tramitaron, como correspondía a la multilateralidad, de manera pacífica y argumentativa. En la Cumbre empezó a fraguarse la idea – planteada unos días antes por AMLO – de construir, a partir de la CELAC, un nuevo organismo de integración regional parecido a la OEA, pero sin Canadá ni Estados Unidos. Precisamente, meses atrás el presidente de Argentina, Alberto Fernández, había propuesto en un Plenario del Grupo de Puebla (Buenos Aires, noviembre de 2019) iniciar un proceso de convergencia de los diez organismos de integración subregional hacia la CELAC como futuro organismo cúpula.

Los avances históricos conseguidos en la reunión de la CELAC en México, no contaron con la participación de Brasil, el gran ausente. El presidente Jair Bolsonaro no solo excusó su asistencia al evento, sino que anunció el retiro de Brasil del organismo. Con esa decisión, echó al cesto de la basura el proceso iniciado por el presidente Luis Inacio Lula da Silva, décadas atrás,  cuando fusionó las cumbres de presidentes de América Latina en el seno del Grupo de Río alrededor de una nueva agenda de integración que dio nacimiento a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). Brasil se reencontró entonces con sus hermanos de la región en el gran escenario del Sur global que también lo llevó a abrazar los países africanos y articular los intereses económicos de la clase media económica asiática en el grupo de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Suráfrica).

La brillante decisión de Lula, seguida por Dilma Rousseff, de servir de gran buque transatlántico de la integración global del sur, permitió luego la creación de UNASUR y la reunión, a través de la naciente CELAC, de varias cumbres y foros ministeriales de relacionamiento internacional de América Latina con Europa y China entre 2013 y 2016. Los sueños brasileños de unidad hemisférica desaparecieron con la decisión autista del presidente Bolsonaro de devolver el reloj de la historia reciente de la integración que permitieron que todos los países de esta, la región más bella del mundo se pudiera congregar en México sin la vigilante presencia de los Estados Unidos.

Bogotá, septiembre 21 del 2021

*Expresidente de Colombia.


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