Lawfare en América Latina: vienen por todo y por todos – Por Karina Oliva

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Lawfare en América Latina: vienen por todo y por todos

*Por Karina Oliva

América Latina y el mundo están viviendo el periodo de mayor debilidad democrática en lo que va del Siglo XXI. La democracia entendida como un sistema de derechos,  en nuestra región ha sido un bien escaso, eso debemos reconocerlo; no sólo ha sido permanentemente interrumpida por procesos autoritarios y dictatoriales ejercidos desde las oligarquías terratenientes, también ha sido un territorio sistemáticamente violentado, saqueado por fuerzas extranjera.

Sin embargo, nuestra región siempre ha buscado consolidar procesos emancipatorios, democráticos desde un origen popular, antiimperialista y decolonial. El Siglo XX fue epicentro de procesos revolucionarios como la Revolución Mexicana, la Revolución Cubana, los Ejércitos de Liberación Nacional el proceso de la Unidad Popular liderada en Chile por Salvador Allende, en plena guerra fría y cómo no considerar el proceso en Argentina que se llevó a cabo en el primer gobierno de Juan Domingo Perón y Evita, donde el centro era dotar de derechos políticos, sociales y económicos al pueblo.

El Siglo XXI comenzó con contundencia democrática, soberana y justicia social. Algunos la denominaron la Década Ganada, los gobiernos latinoamericanos eran liderados por presidentas y presidentas con la convicción política de correr los cercos de la democracia liberal. Hay momentos épicos que nos recuerdan que la política es la gran  herramienta democratizadora, como el día en que en Mar del Plata se dijo NO al ALCA. Países como Ecuador a diferencia de lo que es hoy, avanzaba junto a Rafael Correa en ser el país más seguro de la región, Bolivia vivió por primera vez un gobierno popular liderado por el primer presidente indígena: Evo Morales, recuperando para el pueblo boliviano el Gas y el agua; Argentina vivía cambios estructurales bajo el gobierno de la presidenta Cristina Fernández, con el fin de las AFJP, la recuperación de YPF y Aerolíneas Argentinas. Es decir, Latinoamérica vivió una ola democratizadora y justicia social, bajo principios de soberanía.

No es menor que cada proceso democratizador que surge desde el campo popular en nuestra región, siempre es sucedida por un proceso represivo, autoritario y regresivo. Esta vez no fue diferente, volvieron los gobiernos de derecha, anti derechos, pero a diferencia de los periodos anteriores, usaron las herramientas de la democracia liberal para ascender a los gobiernos y no por medio de los golpes de estado que se usaron en el Siglo XX, llegaron a gobernar Argentina, Ecuador, Bolivia, Brasil, sin una propuesta país o proyecto político, sino por medio de instalar la incertidumbre, el miedo y la decepción ciudadana de los procesos progresistas y de izquierdas que habían cambiado la vida de millones, acusaron a todos los gobiernos progresistas de corrupción, no hay ningún presidente o presidenta que no haya enfrentado un proceso judicial. Los casos más emblemáticos son: Lula da Silva que fue condenado a la cárcel bajo la vulneración del debido proceso, sin pruebas; Rafael Correa fue condenado por influjo psíquico, es decir, no hay ninguna prueba, no hay antecedentes contra él, su condena es por mentalmente inducir a personas a corrupción ¿burdo, no?, incluso la expresidenta chilena Michelle Bachelet fue acusada de corrupción cuando había aprobado una de las reformas tributarías más importantes en la historia de Chile. La presidenta Cristina Fernandez cumple un año de proscripción política, acusada de corrupción y al igual que los otros presidentes, sin pruebas, con testigos falsos, con un proceso donde el poder judicial abandonó el debido proceso y en vez de ser una institución de justicia, bajo parámetros democráticos, se convirtió en un poder subalterno de las oligarquías terratenientes.

Nuestra región se ha convertido en el epicentro del Lawfare, donde todos los presidentes y presidentas de la región del campo popular han sido arrancados de la escena política usando el poder judicial y los medios de comunicación como dispositivo articulado para romper las fibras de la cohesión social y esperanza en un proyecto de justicia social, así también aquellos liderazgo políticos locales que han cambiado la vida de la ciudadanía, construyendo nuevos horizontes, hoy lo viven figuras como Daniel Jadue en Chile, en Ecuador el Alcalde de Guayaquil Aquiles Alvarez, entre otras y otros dirigentes políticos. No es menor considerar que las derechas y las oligarquías buscan detener y retroceder todos los procesos democratizadores, cada vez que los sectores populares construyen como protagonistas su propia historia instalando el miedo, la frustración y la desesperanza.

La injusta proscripción política de Cristina Fernandez, fue el mecanismo judicial para que Argentina viviera el mayor retroceso político, económico y social,y llegara a la Casa Rosada Javier Milei e impusiera a punta de pobreza, represión y hambre un Estado Neoliberal y así poner fin a la Educación Pública de excelencia donde Argentina ha sido referente mundial, poner fin al derecho de las y los jubilados, vulnerar y negar la soberanía nacional. Tal como la misma presidenta dijo alguna vez, la proscriben por haber recuperado Aerolíneas Argentinas, por terminar con las AFJP, por la política de memoria, por los salarios y derechos de los trabajadores, por poner enfrentarse al FMI y defender los intereses de las y los argentinos, tal como lo dijo, la derecha no iba por ella, iba por todo, para quitarle a las y los argentinos la Patria.

Las derechas a nivel mundial están en una fase restauradora del poder oligárquico, autoritario y antiderechos. Si en la década ganada el sentido común era la igualdad, la democratización de los derechos, donde las mujeres no sólo nos consolidamos como fuerza laboral, también cuestionamos el capitalismo y el sistema patriarcal; hoy el sentido común se convirtió en miedo, en ceder libertades, para no cuestionar los abusos, para naturalizar el genocidio, para no alzarnos ante el saqueo de los recursos naturales, para convencernos que la pobreza la merecemos por nuestra cuna.

Hoy nuestra región está mayoritariamente liderada por gobierno de ultraderecha, gobiernan en nombre de la libertad, sin embargo, es el periodo del siglo donde menos libertades hay, cuando la pobreza y el desempleo aumentan diariamente, la caída del salario y la precarización que viven millones de trabajadores aumenta sistemáticamente y cada día cuesta más sostener los costos de vida, nuestros territorios día a día son contaminados para que capitales transnacionales siguen acumulando riqueza y los pueblos pobreza. Los presidentes como Javier Milei, José Antonio Kast, Daniel Noboa, Nasry Asfura, Rodrigo Paz, no son gobernantes que defiendan los intereses de la Patria, son funcionarios de las corporaciones transnacionales.

Alzar la voz por la injusta condena de la Presidenta Cristina Fernandez, de Rafael Correa y por cada uno de las y los referentes que son víctimas del Lawfare, es un acto responsabilidad política, porque cada una de las causas no son contra una persona en particular, sino contra un horizonte político, contra los derechos de los pueblos al buen vivir y no seguir en la barbarie que nos quieren imponer. Cristina Fernández Libre y América Latina justa, digna, feminista y soberana.

*Politóloga. Referenta del Instituto Plebeya de Chile. Integrante del Partido Popular de Chile. 

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