Perú: el panorama económico a inicios del nuevo gobierno
Perú: el panorama económico a inicios del nuevo gobierno
A corto plazo, una de las tareas más delicadas será construir legitimidad política en las regiones más pobres del país, precisamente aquellas donde el respaldo electoral fue más débil, acercando los servicios del Estado a estas poblaciones. La reacción inicial de los mercados ha sido claramente positiva, reflejando un renovado apetito por el riesgo peruano.
«Hablar de planificación financiera sin considerar la salud es, en la práctica, hablar de un plan incompleto», destacó Marco Heredia, Gerente de Convenios y Auditoría de Pacífico Salud
El tipo de cambio sol por dólar en el mercado interbancario descendió de S/3.484 en la víspera de la segunda vuelta a S/3.365 en el día posterior, una caída que habría sido más pronunciada de no ser por la intervención del Banco Central mediante compras directas de dólares en la mesa de negociación.
En esa misma línea, el índice general de la Bolsa de Valores de Lima se disparó más de 10% en los días posteriores a la elección.
El nuevo gobierno recibirá una economía que ha exhibido un buen dinamismo durante los últimos trimestres, aunque aún insuficiente para reducir significativamente los niveles de pobreza.
El PBI creció 3.6% interanual en el primer cuatrimestre del presente año. Más importante aún, la inversión privada —el principal motor de un crecimiento sostenido— se expandió a tasas de dos dígitos en el último año en un entorno en que las expectativas empresariales se ubican en los niveles más altos vistos en años.
Este momento se ha traducido en un incremento del empleo formal privado superior al 5% y un aumento de la masa salarial real por encima del 7%, indicadores que muestran que el crecimiento está llegando a las familias.
A todo ello se suma que el contexto externo se presenta altamente favorable. Los términos de intercambio se ubican en máximos históricos, sostenidos por precios récord del cobre; mientras que el precio del petróleo ha retornado a los niveles previos al conflicto en Medio Oriente, abaratando los costos energéticos.
Entorno político
El entorno político e institucional luce más alentador que en el último quinquenio. El Congreso ha pasado a ser bicameral, una reforma que en teoría debería elevar la calidad del debate y la aprobación de las leyes.
En cuanto a su composición, en principio la Cámara de Diputados muestra una fragmentación considerablemente menor a la de 2021, lo que podría facilitar el diálogo y el consenso: ahora convivirán seis bancadas con al menos diez integrantes, frente a las nueve de aquel periodo, de las cuales cuatro tenían menos de diez miembros.
Otra característica del nuevo Congreso es que ninguno de los bloques ideológicos que pueden conformarse (derecha o izquierda) tendría mayoría absoluta, lo que otorga un balance de poderes saludable y, sobre todo, elimina la amenaza permanente de una vacancia presidencial.
Después de los nueve presidentes en casi diez años, es altamente probable que la nueva mandataria complete su periodo constitucional de cinco años. Dicha estabilidad por sí sola debería sumar algunas décimas al crecimiento económico.
Plan de gobierno
En el terreno programático, el plan presentado por Fuerza Popular es percibido como abiertamente promercado y con metas cuantitativas explícitas que transmiten un norte claro. En materia de crecimiento económico, su meta es una tasa de 5% en 2027 para luego acelerar hacia un 6% durante el periodo 2028-2031.
Si bien se trata de una meta ambiciosa, también es cierto que es plausible si se implementa un conjunto de acciones que generen un verdadero shock de inversiones, en particular en el ámbito minero, vía la reducción drástica de los trámites burocráticos y regulaciones sin sentido.
Por el lado fiscal, la hoja de ruta del nuevo gobierno contempla una convergencia hacia un déficit de apenas 1% del PBI en 2031, descartando cualquier incremento en las cargas tributarias a sectores productivos o personas naturales.
Además, según declaraciones del equipo técnico y de la presidenta electa, se tiene planeado acudir al Tribunal Constitucional para que este reevalúe la iniciativa de gasto del Congreso que impida a dicho poder elevar la carga fiscal a futuro.
En política monetaria, el compromiso con la independencia del BCRP es claro e incluye la ratificación de su actual presidente.
Desafíos
No obstante, el gobierno entrante también enfrenta enormes desafíos, tanto en lo inmediato como en los próximos años.
A corto plazo, una de las tareas más delicadas será construir legitimidad política en las regiones más pobres del país, precisamente aquellas donde el respaldo electoral fue más débil, acercando los servicios del Estado a estas poblaciones.
La inseguridad ciudadana, que ha escalado hasta convertirse en la principal angustia de la población, constituye otro reto inmediato que demanda una estrategia integral de control territorial y fortalecimiento policial. A ello se suma el fenómeno de El Niño de magnitud fuerte que ya viene afectando diversos sectores productivos y que, de persistir hasta la temporada de lluvias de verano, podría causar estragos en vidas humanas e infraestructura productiva.
A mediano plazo, los retos son más estructurales. El país necesita reformas profundas que han sido postergadas por los últimos gobiernos. Es impostergable avanzar en la reforma del servicio civil y en la meritocracia dentro del aparato estatal.
Tras veinte años de experiencia, existe un consenso de que la descentralización no ha funcionado, con obras públicas paralizadas o con mínimo impacto para la población. En educación, la infraestructura básica sigue siendo deplorable, mientras que en salud la atención es deficiente y no hay capacidad instalada suficiente en el primer nivel de atención.
Economía crecería a un nivel de 4%
La economía peruana reúne condiciones favorables para que el próximo quinquenio sea mejor que el actual, afirmó Isaac Foinquinos, economista jefe de Ronin. Señaló que el país cuenta con impulso económico, confianza de los mercados y un entorno internacional favorable.
Sin embargo, indicó que la diferencia la marcará la capacidad del próximo gobierno para impulsar reformas estructurales. Según explicó, en un escenario conservador la economía podría crecer a una tasa cercana al 4% en los próximos años.
Añadió que existe un sesgo al alza para esa proyección, siempre que la nueva administración ejecute adecuadamente su agenda y avance en los cambios pendientes para elevar el potencial de crecimiento del país.
