Venezuela | Cuando pase el temblor – Por Laureano Sosa
Cuando pase el temblor
Por Laureano Sosa*
El 24 de junio, Venezuela sufrió un doble temblor que dejó bajo los escombros a miles de personas, principalmente en el estado de La Guaira. Pero frente a la tragedia se levantaron millones de venezolanos que, impulsados por la solidaridad, el amor, la empatía y la rebeldía de no rendirse ante la adversidad, trabajan sin descanso. Esa humanidad presente, viva y en acción es lo que se respira en el país dos semanas después.
El pasado miércoles 24 de junio de 2026, la geografía del norte de Venezuela se vio sacudida por un devastador temblor… ¿natural? ¿inducido? No es la centralidad de la discusión ahorita. Lo cierto es que el país registró un potente doblete sísmico, un evento geológico caracterizado por dos movimientos de gran magnitud consecutivos. La Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (FUNVISIS) y agencias científicas internacionales reportaron que el primer sismo ocurrió a las 18:04 hora local, con una magnitud de 7.2 (Mw) y epicentro localizado a 23 kilómetros de San Felipe, estado Yaracuy, a 20.3 kilómetros de profundidad. Apenas 39 segundos después, un segundo terremoto de magnitud 7.5 (Mw) sacudió el sureste de Yumare con una profundidad focal de 10 kilómetros. El violento movimiento, que alcanzó una intensidad de grado IX en la escala de Mercalli, provocó una ruptura geológica estimada en 200 kilómetros de la falla de San Sebastián, dejando severos estragos en la Gran Caracas, Yaracuy y, con un impacto devastador, en el estado costero de La Guaira. Los últimos informes oficiales consolidados indican una lamentable cifra que supera las 3.600 personas fallecidas y más de 16.700 heridos.
Ante la gravedad del siniestro, el gobierno nacional de Venezuela liderado por la presidenta Encargada, Delcy Rodríguez, activó de inmediato el plan de contingencia nacional y desplegó los organismos de seguridad. Las primeras acciones gubernamentales se enfocaron firmemente en la preservación de vidas, con una orden clara y contundente de que todos los funcionarios se pusieran en marcha con las tareas.
El ejecutivo decretó estado de emergencia nacional y suspendió las actividades escolares para evaluar los planteles. Se movilizaron casi 30.000 efectivos de las Fuerzas Armadas y cuerpos de seguridad civil para la coordinación de la custodia de zonas de desastre evitando saqueos y organizando cordones sanitarios. Se prohibieron los viajes turísticos o particulares hacia el litoral de La Guaira para agilizar el paso de ambulancias y maquinaria pesada.
Entre las disposiciones controversiales algunos reclamos fueron por el uso de maquinaria pesada, la cual no se recomienda durante en las primeras fases de remoción en zonas de colapso. Esta decisión técnica y meticulosa obedece a la necesidad de evitar vibraciones adicionales que provoquen mayores derrumbes secundarios, garantizando las labores manuales de los brigadistas para extraer de forma segura a sobrevivientes atrapados bajo los escombros. Nunca faltan los miserables que aprovechan el caos para sacar provecho propio, cómo hicieron con la generación de falsas alarmas de tsunami que se difundió tanto en redes sociales como en las calles de Venezuela. Estas fake news generaron un gran pánico entre los sobrevivientes que buscaban a sus familiares, además entorpecieron temporalmente las rutas de evacuación iniciales y generaron congestión de los accesos viales, una distracción informativa que costó valiosos minutos de respuesta oportuna para los equipos de atención prehospitalaria.
Ante este caos, la respuesta institucional y del pueblo entero pisó más fuerte como demostración de lealtad a Hugo Chávez, quien en unión cívico-militar y en la construcción de las Comunas hoy germina en forma de humanidad que enfrenta la adversidad de manera colectiva y en unidad. Las fuerzas militares, las organizaciones civiles y gubernamentales, y las comunas de todo el territorio nacional se movilizaron de manera masiva.
La pérdida total o parcial de millares de hogares generó el desplazamiento de la población hacia campamentos de transición. Las cifras oficiales muestran que más de 17.000 personas se quedaron sin viviendas, por lo que se han constituido 89 campamentos transitorios oficiales. Estos albergues se ubican principalmente en Caracas, Miranda y La Guaira.
De acuerdo con evaluaciones satelitales preliminares, se calcula que aproximadamente 70.000 edificaciones sufrieron algún tipo de daño estructural a nivel nacional, con pérdidas materiales estimadas provisionalmente en 14.800 millones de dólares. Afirman los informes de ingeniería civil, que el grueso de los colapsos masivos se concentró en construcciones del sector privado de vieja data y desarrollos comerciales que carecían de los reforzamientos antisísmicos adecuados exigidos para el tipo de suelo de la costa. Por el contrario, los urbanismos de la Gran Misión Vivienda Venezuela y las obras civiles de carácter público construidas por el gobierno revolucionario desde el año 2001 a la fecha, edificadas bajo estrictas normativas de ingeniería sismo-resistente y supervisión técnica estatal, demostraron un alto nivel de resistencia estructural. A pesar que algunas de estas edificaciones públicas colapsaron, la mayoría solo sufrió principalmente daños de mampostería superficiales sin comprometer la estabilidad general de los complejos residenciales.
La organización comunal en acción
La participación del pueblo organizado está siendo protagonista del renacer de Venezuela, son las Comunas y sus consejos comunales la forma de organización que desde el primer minuto posterior a la catástrofe se desplegó a lo largo y ancho del país para prestar su apoyo. Desde diversas regiones del país, las y los productores comuneros organizaron la recolección, el procesamiento y el envío masivo de alimentos, víveres básicos y mercancías de primera necesidad dirigidos hacia La Guaira, epicentro de la mayor afectación. Los consejos comunales trabajan desde el día uno activando la logística en los campamentos transitorios, coordinando desde la preparación de ollas comunitarias hasta el censo de damnificados, desplegándose con especial énfasis en los territorios y sectores más vulnerables para asegurar que el socorro médico y alimentario llegue de forma equitativa a cada familia afectada.
El ministro de Comunas, Ángel Prado, ha destacado la importancia del acompañamiento directo, la reubicación solidaria y la articulación comunal para atender la contingencia habitacional e integral en el estado La Guaira. Durante su recorrido por centros de atención social como el campamento transitorio “Narciso Gonel” en Catia La Mar, Prado manifestó la necesidad de conversar con los afectados. Indicó que «escuchar también es una forma de acompañar» y que el compromiso de las instituciones del Estado es caminar junto al pueblo para garantizar que nadie esté solo en medio de la pérdida de sus hogares.
También, explicó que el despliegue directo en las zonas y centros de resguardo permitió organizar de manera inmediata reubicaciones voluntarias y solidarias de personas afectadas hacia otras regiones con la ayuda de la organización comunal, asegurando: «Ese encuentro directo con las familias en La Guaira nos impulsó a coordinar esta reubicación solidaria». El ministro ratificó la absoluta disposición del Poder Popular y de las Comunas para articular esfuerzos junto al Ejecutivo, liderado por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, para mitigar el desastre natural. Aseguró que la organización comunitaria representa la base para mantener la convivencia y seguir construyendo la esperanza en las zonas más golpeadas.
Una historia de lucha contra temblores, golpes y bloqueos
Venezuela desde su nacimiento ha sido combatida por los imperios, tratando de evitar que el Bravo Pueblo exprese su proyecto de Poder Popular, intentando apagar la llama de la Gran Nación Latinoamericana. En el Jueves Santo de 1812, un 26 de marzo, un terremoto triple con rupturas en las fallas de Boconó, San Sebastián y El Pilar, afectó simultáneamente a Caracas, La Guaira, Barquisimeto, Mérida y San Felipe, destruyendo casi por completo las principales ciudades. En Caracas y La Guaira se calculó entre 10.000 y 20.000 personas muertas. Los curas realistas, aliados al imperio español aprovecharon la tragedia desde los púlpitos improvisados sobre los escombros predicando que el terremoto era un «castigo divino» de Dios por haberse rebelado contra el Rey Fernando VII.
Hace apenas 26 años atrás, entre el 15 y 17 de diciembre de 1999, la Guaria sufrió un tragedia natural conocida históricamente como la Tragedia de Vargas, en la cual a causa de intensas lluvias torrenciales se produjeron inmensos aludes de lodo y rocas que descendieron del cerro El Ávila, sepultando comunidades enteras. Sin embargo, el gobierno del reciente electo presidente Hugo Chávez fue protagonista principal en el renacer del Bravo Pueblo.
No ha sido fácil para el Pueblo Venezolano elegir el camino de la Libertad, la Justicia Social, el Poder Popular, la Latinoamérica unida, la Dignidad, la Independencia, la Soberanía, etc. Hace más de 25 años sufre una guerra permanente, esa guerra por todos los medios que Estados Unidos e Israel han desatado en el mundo entero. Primero fueron las medidas coercitivas unilaterales y las sanciones económicas, la guerra psicológica permanente, hasta que finalmente el pasado 3 de enero directamente ingresaron fuerzas militares especiales del ejército yankee y secuestraron a Nicolás Maduro y Cilia Flores, asesinando a más de un centenar de personas.
Cuando pasó el temblor allí estaba el Bravo Pueblo que resiste y sostiene en alto las banderas de Simón Bolívar y de Hugo Chávez Frías. En esa rebeldía humana de negarse a vivir arrodillado lamiendo las botas del poderoso, allí está la esencia del renacer del género humano. Es la esencia que germina en cada consejo comunal y en cada comuna venezolana, que se moviliza ante la tragedia y que reafirma las palabras de Simón Bolívar: «Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca».
*Laureano Sosa, es Médico Veterinario. Analista del Centro de Estudios Agrarios y Miembro de la Brigada Argentina Permanente D10s en Venezuela .
