TIEMBLA LA TIERRA, CAEN LAS MENTIRAS: Venezuela enfrenta los terremotos y el imperialismo colonizador – Por Sílvia Pagès Serarols

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TIEMBLA LA TIERRA, CAEN LAS MENTIRAS: Venezuela enfrenta los terremotos y el imperialismo colonizador

Por Sílvia Pagès Serarols*

Los terremotos que sacudieron Venezuela

Era el Día Nacional de los Països Catalans, el 24 de junio de este 2026, cuando en Venezuela todo tembló. Lo hizo con tanta intensidad -dos terremotos consecutivos con magnitudes de 7,2 y 7,5 en la escala de Richter en tan solo 39 segundos de diferencia- que muchos edificios cedieron y se hundieron con todo lo que comporta el colapso de bloques de viviendas: personas desaparecidas bajo las ruinas, heridas, muertas y la pérdida del hogar y de toda una vida. En total, a fecha de 12 de julio, ya se cuentan 4.490 personas muertas, 16.740 heridas, 17.907 personas que han perdido sus casas y un total de 120.794 familias afectadas.

La batalla por el relato

Ante esta tragedia, la reacción de los medios de comunicación internacionales ha sido inmediata. Un hecho que contrasta claramente con antecedentes recientes. Después del 3 de enero de 2026, cuando los Estados Unidos bombardearon la República Bolivariana de Venezuela y secuestraron al Presidente Nicolás Maduro y la Diputada Cilia Flores, fueron pocos los medios que se desplazaron a territorio venezolano para cubrir una agresión imperialista que infringía la legalidad internacional y la carta de las Naciones Unidas. Entonces, los medios lo cubrieron desde el exterior, sin pisar tierra bolivariana. Seguramente, no querían que el mundo viera el dolor y la tristeza de la población y la cantidad de manifestaciones que hubo exigiendo el retorno del presidente legítimo y de la diputada de la Asamblea Nacional. En aquel contexto era mucho más fácil y cómodo narrar lo que pasaba desde el exterior, dando voz a la población venezolana en el extranjero que forma parte o apoya a la oposición. Así no hacía falta ni tergiversar el relato, porque ya se entrevistaba a las venezolanas que aplaudían que se bombardeara su propio país y a sus compatriotas, como también estaban a favor de regalar el petróleo a los Estados Unidos.

En cambio, en el actual contexto de catástrofe natural, sí que ha habido que enviar corresponsales de todos los medios. Pero no lo han hecho para informar de manera objetiva, sino para mostrar al mundo una falsa realidad. Se han centrado en mostrar la devastación total de algunas zonas, donde solo quedan escombros, con periodistas señalando al gobierno de no dar respuesta, acusando los casi 30 años de chavismo del colapso de los edificios y, sobre todo, volviendo a dar voz a la oposición.

Este relato contrasta con las otras tragedias. El 6 de febrero del 2023, Turquía sufrió un terremoto (magnitud 7,8) y horas más tarde hubo una réplica de magnitud 7,5. En ningún momento los medios de comunicación señalaron a su gobierno por no actuar, de dejar a la población desatendida o de no tener capacidad de gestionarlo. Y este doble sismo comportó la muerte de más de 53.000 personas. 

Si miramos los Països Catalans, muchas recordamos el 29 de octubre del 2024, cuando una tromba de agua se llevó por delante la Horta Sur, en el País Valencià, causando 228 muertes que podían haber sido evitadas. Aquí, donde el gobierno valenciano sí que es culpable por avisar tarde, la actuación fue muy diferente. En la Horta Sur, al día siguiente a la Dana, solo llegaron centenares de voluntarias que, sin herramientas ni maquinaria, solo con escobas, palas y cubos, empezaron a sacar agua y barro. Allá ni cuerpos de seguridad ni ejército estaban presentes en un inicio. ¿Dónde estaban entonces los medios de comunicación acusando con la misma ferocidad al gobierno autonómico y estatal de inoperancia? ¿Por qué, en cambio, hay tantos ojos para señalar una supuesta mala gestión o dejadez en el gobierno de Delcy Rodríguez?

La realidad frente del relato hegemónico: pueblo organizado y respuesta del Estado 

Preguntémonos antes de creernos el discurso hegemónico creado desde el imperialismo norteamericano, un relato cargado de fake news, que solo pretende avalar las intenciones de ocupación y expolio de los recursos fósiles venezolanos. La realidad de estas últimas semanas en Venezuela es muy diferente a la que nos muestran televisiones, diarios y redes sociales. El mismo 24 de junio a las 21:30, el gobierno bolivariano ya ordenó el despliegue inmediato de los cuerpos de seguridad y Protección Civil a las zonas afectadas. Desde el primer día, ha habido más de 30.000 efectivos del ejército, de la Guardia Nacional Bolivariana, de Protección Civil, de la Milicia y de bomberos que, junto con equipos de rescate venidos de todo el mundo y miles de voluntarias, están trabajando las 24 horas del día. Su objetivo prioritario ha estado en encontrar personas con vida bajo los escombros, pero al mismo tiempo se está atendiendo a todas las supervivientes, organizando y gestionando campamentos transitorios para acogerlas, y repartiendo alimentos, ropa y material de todo tipo. Con toda la complejidad del contexto venezolano, el gobierno bolivariano y el pueblo organizado -con 31.837 efectivos desplegados y 30.535 voluntarias— han creado 108 campamentos transitorios donde se alojan 19.583 personas, y se han distribuido 9.995 toneladas de alimentos y 18.507.166 litros de agua (datos del 12 de julio).

Mientras los medios de comunicación catalanes desplazados en Venezuela no se han cansado de repetir que aquello es un caos, que no hay organización y que el ejército venezolano no está en ninguna parte, los equipos internacionales sobre el terreno han desmentido rotundamente este discurso. El inspector de los Bomberos de la Generalitat de Catalunya, Oriol Corbella, declaró públicamente: “Las autoridades venezolanas están facilitándonos y ayudándonos a qué podamos hacer nuestro trabajo”. Corbella explicaba que las jornadas empezaban siempre con reuniones de coordinación entre los equipos internacionales y el centro de control venezolano, donde se dividían en grupos según las prioridades de cada día. En otra entrevista, el inspector expresó: “A nosotros nos está ayudando mucho el Ejército Bolivariano. No nos podemos quejar en ningún sentido. Nos están ayudando mucho, nos llevan comida, nos llevan agua, nos llevan a los lugares, puesto que no tenemos transporte”. Diferentes rescatistas internacionales, con experiencia en otras catástrofes naturales, coinciden al señalar que es imposible que ningún país pueda atender en solitario una situación de esta magnitud, desmontando así la tesis de la «incapacidad» del Estado venezolano.

La verdad sobre la Misión Vivienda

Dentro de esta campaña de descrédito, se ha llegado a atacar una de los grandes hitos de la Revolución Bolivariana, las Misiones. Recuerdo como, desde La Guaira, el periodista Joan Biosca señaló directamente la política de vivienda de Hugo Chávez como culpable de tantos derrumbes totales de edificios. Sin aportar ningún dato contrastado, afirmó que la mayoría de edificios que habían colapsado eran los construidos por la Misión Vivienda, una de las misiones insignia del chavismo para sacar de la pobreza a miles de venezolanas, dándoles acceso a un hogar digno.

Después de unos días de esta afirmación ya podemos decir taxativamente que es falsa y que solo pretendía contribuir al discurso antichavista e imperialista del capital. Hoy sabemos, según datos oficiales, que hay 856 edificios con alguna afectación y 190 colapsaron totalmente. En Caracas capital ninguno de los edificios que se hundieron era de la Misión Vivienda. En La Guaira solo 4 de los edificios que se derrumbaron fueron construidos dentro de la Gran Misión Vivienda. Con estos datos se puede afirmar que más del 80% de los edificios derrumbados totalmente eran de promoción privada (muchos de uso turístico) y, en la zona más afectada de La Guaira, solo un 2,16% eran construcciones de la Misión Vivienda.

En grandes urbanismos construidos durante los gobiernos de Hugo Chávez, como Ciudad Tiuna (Caracas) con 174 edificios con una media de 15 plantas y Ciudad Caribia (Caracas) con 137 torres, no ha habido ningún edificio colapsado ni grandes desperfectos.

Bloqueo, sanciones y la amenaza de recolonización 

Finalmente, hay que recordar que Venezuela sigue bajo un bloqueo feroz que se sustenta con más de 1.000 sanciones. Ni una catástrofe de esta magnitud ha hecho que los Estados Unidos decidan levantar todas las medidas coercitivas que desde hace más de diez años ahogan el territorio. Ciertamente, el 25 de junio, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (*OFAC) emitió la Licencia General N.º 60, una autorización temporal que flexibiliza el régimen de sanciones para agilizar la asistencia internacional. Esta medida, vigente hasta el 23 de octubre del 2026, teóricamente permite las transacciones financieras destinadas a ayuda humanitaria. Sin embargo, en la práctica, esta licencia sigue prohibiendo hacer transferencias bancarias a cualquier cuenta corriente venezolana desde el exterior. El bloqueo financiero, por lo tanto, continúa dificultando enormemente la llegada de la solidaridad internacionalista de los pueblos del mundo.

Los intentos imperialistas de los Estados Unidos para acabar con la Revolución Bolivariana y controlar sus riquezas naturales, especialmente el petróleo, no cesan ni en este contexto de gran dolor y complejidad. Donald Trump y Marco Rubio están aprovechando la delicada situación en que se encuentra el país para enviar miles de militares. Sí, en lugar de mandar equipos de ayuda humanitaria, los Estados Unidos envía soldados. Parece un claro intento de ocupación, de recolonización. El imperialismo completo ha visto su oportunidad: si los Estados Unidos ya se están preparando para un «segundo Haití», también han llegado los sionistas genocidas con la intención de aprovecharse del desastre para liderar ellos mismos el proceso de reconstrucción. Pero esta tarea no la tiene que hacer ni Israel ni ningún otro país. 

Por suerte, la experiencia de años de revolución y de construcción de poder popular mediante las comunas hace que nos encontremos con un pueblo empoderado y organizado. Un pueblo que tiene memoria y sabe muy bien qué es estar bajo el control del imperio y el capitalismo, que ya se ha empezado a organizar para luchar contra cualquier intento de ocupación y para que sean las comunas las que lideren el proceso de reconstrucción de las zonas afectadas. No lo tendrán fácil, el contexto y los esfuerzos del imperialismo estarán. Así que les toca cuidar a las afectadas y ejecutar la reconstrucción, mientras al mismo tiempo, tendrán que parar todo intento de ocupación que les robe la soberanía.

*Arquitecta, especialista en urbanismo feminista y procesos participativos. Profesora de secundaria. Militante de Ítaca y de la Candidatura d’Unitat Popular (CUP). Catalunya, Països Catalans

 

(Artículo original publicado en L´Accent.cat: https://laccent.cat/2026-07-14-tremola-terra-cauen-mentides/ )

 

Fotos

Todas las fotos spn de  Rome Arrieche

  1. Playa grande, Catia La Mar
  2. Playa Caribe, Caraballeda
  3. Playa Caribe, Caraballeda
  4. Playa Caribe, Caraballeda
  5. Playa larga, Catia La Mar

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