Agenda para la Tablet de Keiko – Por Julio Schiappa
Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de NODAL. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.
Julio Schiappa
Una política de gobierno exitosa en Perú seria: no dejar a nadie atrás, unir la lucha por el orden al desarrollo social, superar la falta de inclusión económica de la informalidad. Anote en su Tablet Sra Keiko.
En la actualidad, el principal obstáculo para el crecimiento sostenible y la paz social es la fragmentación del sistema político y civil. Producto de 10 años en que la ruleta rusa de la inestabilidad-con pistola Legislativa-ha semi destruido la República.
La experiencia histórica demuestra que, sin unidad nacional, el Estado pierde la capacidad de conducir el país hacia la estabilidad y el desarrollo. La confrontación sistemática debilita la predictibilidad jurídica y ahuyenta las inversiones indispensables – estatales y privadas-para la generación de empleo. Por esta razón, la tarea inmediata de la dirigencia del gobierno, consiste en buscar coincidencias razonables en torno a un conjunto mínimo de reformas estructurales. No pactismo entre políticos, si acuerdos básicos, con el pueblo, para salir del pozo.
Este paso ya lo ha dado la oposición con la conformación de un frente legislativo de JP, Obras y Ahora Nación. El Fujimorismo ha hecho lo propio anunciando su alianza con RN. Sin embargo, estas iniciativas separadas, estrictamente parlamentarias, son poco representativas del interés de la gente que quiere soluciones y auténtica representación de sus demandas. Este articulo aporta ideas iniciales a ese proceso.
Soberanía in alineamientos ideológicos
Un enfoque de unidad y soberanía debe proyectarse de igual manera hacia el escenario internacional. En este contexto, un apego exclusivo a las directrices de Washington, en la caótica Era Trump, que signifique un menoscabo de la relación con China constituiría un error estratégico severo para el nuevo gobierno. China no solo es el mayor mercado para las exportaciones tradicionales del país, sino también un socio fundamental en proyectos de infraestructura portuaria, energía, minería y desarrollo tecnológico, que sostienen el equilibrio fiscal de la nación.
La diplomacia peruana debe evitar la trampa de un alineamiento dogmático que restrinja su margen de maniobra. El interés nacional se defiende mediante una posición de neutralidad constructiva y de equilibrio estratégico que permita capitalizar de manera simultánea los lazos económicos, tecnológicos y financieros con ambas potencias globales. La presidenta debe escribirlo 100 veces en su Tablet personal: NO DEBO ALINEARME.
Vencer la informalidad
En el orden interno, el mayor desafío de carácter socioeconómico se encuentra en la configuración de su mercado de trabajo, con más de 75% de empresarios y trabajadores informales. La principal y más transformadora reforma social, que el país requiere, es la reducción de los índices de informalidad. Durante décadas, la informalidad ha funcionado como un mecanismo de subsistencia inmediata, pero al mismo tiempo es un techo estructural para la productividad y el bienestar general.
Las condiciones de vida de la población no mejorarán de forma permanente a través de medidas de corto plazo o de transferencias directas del Estado. El verdadero progreso social se logrará cuando el sector informal sea integrado de manera paulatina a la economía formal. Esto demanda una política pública integral que reduzca las barreras burocráticas, reestructure el sistema tributario y de banca, para hacerlo promotor del crecimiento micro empresarial y asegure que los trabajadores accedan a redes de seguridad social y salud laboral eficientes. La formalización es la única vía real para democratizar las oportunidades y elevar los niveles de vida de las familias peruanas.
Ordem interno inbteligente, moralización policial, IA anticrimen
De forma complementaria, el crecimiento económico y la cohesión social carecen de sustento si el Estado pierde el control del orden interno. La crisis de inseguridad ciudadana y la sofisticación del crimen organizado transnacional representan una amenaza directa a la viabilidad de la República. Superar este escenario exige un giro total respecto a las políticas que se han venido implementando sin éxito en los últimos años.
Es indispensable articular una estrategia que involucre el apoyo masivo de la población organizada, replicando los esquemas de cooperación ciudadana e inteligencia social que fueron clave para la neutralización del terrorismo en las décadas de 1980 y 1990. La seguridad no puede depender exclusivamente de la acción policial aislada; requiere la participación activa de las comunidades, juntas vecinales y el sector privado en labores preventivas y de alerta temprana.
Para que este esfuerzo de participación ciudadana sea eficaz, debe estar respaldado por una reestructuración operativa profunda de la Policía Nacional. Esta reforma sectorial debe centrarse en optimizar los recursos logísticos, mejorar la formación en investigación criminal y descentralizar las capacidades de respuesta inmediata en las zonas con mayores índices delictivos. En concreto zonificar la inteligencia y penetrar en los barrios donde viven y delinquen las bandas.
Una enérgica política anti corrupción debe permitir romper vínculos con el crimen con la PNP. En Colombia eliminaron a 56% de los policías vinculados al narco y la guerrilla. Les salió más barato jubilarlos que tenerlos metidos en el sistema policial.
Finalmente, la modernización de la seguridad pública debe apoyarse en la tecnología de vanguardia, y la IA, mediante la creación e interconexión de Centrales de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano (C5). Estas centrales tecnológicas actúan como el núcleo operativo del sistema de justicia rápida, unificando en una sola plataforma la vigilancia por video, la analítica de datos, las alertas ciudadanas y el despacho policial.
El uso intensivo de las Centrales C5 es el instrumento idóneo para que las fuerzas de seguridad identifiquen patrones delictivos, desplieguen unidades con precisión técnica y capturen a los delincuentes en flagrancia Cuestan 35 millones de dólares cada una y generan un salto cualitativo en la lucha contra el crimen. Solo la convergencia de una ciudadanía organizada, una policía reformada y una infraestructura tecnológica avanzada devolverá la tranquilidad necesaria para el desarrollo del país.
Una política de gobierno exitosa en Perú seria: no dejar a nadie atrás, unir la lucha por el orden al desarrollo social, superar la falta de inclusión económica de la informalidad. Anote en su Tablet Sra Keiko.
