Nuestros derechos laborales en la nueva fase digital – Por Edgardo Meneghello
Nuestros derechos laborales en la nueva fase digital
Por Edgardo Meneghello*
Defender nuestros derechos en esta nueva fase financiera y digital, no es oponerse al progreso, sino garantizar que el progreso acelerado no destruya la dignidad humana y el valor del trabajo, recordarlo es importante porque los mandatos de las nuevas tecnologías e intereses opulentos pueden reducir a las personas en mera mercancía, que se explota y se usa, creando más dependencia. Esta herramienta abre nuevas puertas de perfeccionamiento para el empleo, no para reemplazarlo.
Por lo cual consideramos que la inteligencia artificial (IA) debe ser regulada para garantizar utilidad para todos y sin desigualdades como una manera de evitar y eliminar todo lo que dañe a la humanidad, evitando también inviabilizar a los trabajadores/as y dejarlos al margen de los derechos laborales. La tecnología no puede evolucionar en un vacío normativo, es prioritario ser conscientes que las rápidas transformaciones ya están ocurriendo, por lo cual debemos gestionarlas de modo que podamos salvaguardar los derechos fundamentales, porque el vacío legal impide prevención de daños que puede ocasionar el mal uso de la IA. Y no podemos hablar de justicia y equidad cuando a esa justicia y equidad la deciden entre unos pocos.
La reciente encíclica del Papa León XIV, Magnifica Humanitas, nos transmite claramente que “la IA puede imitar o simular al hombre, pero no posee conciencia, moral, empatía, capacidad afectiva”. La IA puede calcular, imitar, responder, pero no conoce de sufrimientos, no tiene responsabilidad moral, no perdona, no tiene alegrías, no conoce la amistad, no es neutra porque obedece patrones que la crearon, por lo cual consideramos que debe estar al servicio de un mejor potencial humano y sus aspiraciones, no en competencia con ellos. Hoy es imprescindible despertar los estados de cada país, ya que son un factor importante para la modernización. Debe haber un proceso donde todos los agentes deben ser parte de los cambios, para ello hay que revalorizar la ética de la solidaridad como garantía de la dignidad humana, como una manera de no caer en el error de sacrificar la igualdad a favor de la libertad, como también es errático renunciar a la libertad en pos de la igualdad. Porque cuando hablamos de reglamentar la IA, hablamos de garantizar pautas éticas por encima de intereses individuales y sectoriales.
La hiperconectividad no garantiza que nos vaya mejor como sociedad, está causando alteraciones emocionales y marcadas consecuencias, acelerando determinaciones y ansiedad. Hay que garantizar condiciones de trabajo decente en todo tipo de modernización. No podemos aceptar una modernización que se piense pura y exclusivamente como una manera de reducir costos, preservando competitividad y ganancias, esta sería una modernización estrecha, injusta puesto que dejaría de lado las consecuencias de los cambios introducidos por ella respecto al bienestar y de quienes trabajan y de toda una sociedad. Cuando hablamos de reglamentar, hablamos de un concepción más justa, integral y racional de la modernización, sin sacrificar los criterios de eficiencia, la necesidades de los trabajadores e incluso de las demandas de la actividad económica.
Algunas organizaciones han abrazado la tecnología con tanto entusiasmo, que han perdido de vista algo esencial como lo humano, desconociendo que son las personas los que le otorgan identidad y valor a toda organización. Otro de los inconvenientes que presentan los sistemas de la IA es la gran cantidad de consumo de recursos energéticos y agua. A pesar de que se habla mucho del almacenamiento de información en la nube como algo intangible, en realidad se necesitan maquinas, cable y energía, y a mayor crecimiento y complejidad, mayor potencia, mayor infraestructura de almacenamiento.
Por todo lo expuesto sostenemos que una IA sin regular es también perjudicial al medio ambiente. Hay que reducir su impacto para que el daño que pueda ocasionar no sea mayor, por lo cual la concientización a usuarios, empresas, gobiernos, instituciones y organismos internacionales es imprescindible para lograr el compromiso con finitud, cuyo objetivo fundamental es garantizar el correcto uso de la tecnología optimizando el bienestar general, promover el desarrollo integral de las personas, asegurar la equidad, la inclusión la dignidad, la salud y el bienestar en todas las forma de trabajo.
*Edgardo Meneghello, Presidente de la Unión Internacional de Trabajadores/as para la Innovación y el Desarrollo Tecnológico.
