Colombia | EnMovimiento, nuevo espacio político del Pacto Histórico, realizó su Congreso Nacional
EnMovimiento, nuevo espacio político del Pacto Histórico, realizó su Congreso Nacional
El Congreso Nacional de EnMovimiento reunió en Colombia a referentes de organizaciones sociales, políticas y académicas de distintos territorios del país, con el objetivo de consolidar un nuevo espacio político dentro del Pacto Histórico. El encuentro buscó sintetizar varios años de articulación, fortalecer sus definiciones organizativas, programáticas e ideológicas y proyectar un horizonte común para una fuerza que aspira a ganar referencia dentro de la izquierda colombiana.
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EnMovimiento articula experiencias provenientes de diferentes campos de lucha: organizaciones ambientalistas y educativas, movimientos de DDHH, espacios comprometidos con la paz con justicia social y de organización comunitaria y territorial.
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En ese marco, el Director Ejecutivo de NODAL, Matías Caciabue, participó del Congreso e intervino en uno de sus paneles de debate político junto a referentes de organizaciones sociales y académicas de Colombia. Su participación formó parte de una agenda de intercambio sobre los desafíos de las izquierdas, la construcción de poder popular y el nuevo escenario político regional.
“EnMovimiento es una organización política que articula liderazgos y procesos organizativos provenientes de distintos sectores sociales y territorios de Colombia”, explica María Alejandra Rojas Ordóñez, una de sus referencias. No se trata, por lo tanto, de una fuerza surgida espontáneamente alrededor de una coyuntura electoral. El Congreso buscó precisamente convertir años de articulación en una estructura política con mayores niveles de definición.
Según Rojas Ordóñez, el objetivo de este Primer Congreso Nacional fue “terminar de consolidar sus bases organizativas, programáticas e ideológicas” y, a partir de ellas, establecer un rumbo estratégico. En ese sentido, EnMovimiento pretende intervenir simultáneamente en varios terrenos: la organización social, la movilización popular, la disputa territorial, la construcción de alternativas económicas y comunitarias y también la lucha político-institucional.
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El momento elegido para ese salto organizativo tampoco es casual. Colombia atraviesa un nuevo escenario político luego de los cuatro años del gobierno de Gustavo Petro y de la llegada de Abelardo de la Espriella a la Presidencia. Para EnMovimiento, ese viraje forma parte de un proceso regional y global más amplio, caracterizado por el fortalecimiento de las derechas de tinte neofascista.
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Desde esa caracterización, la experiencia del gobierno de Petro y del Pacto Histórico aparece como un punto de referencia ineludible, aunque no exento de balance crítico. Rojas reconoce que el gobierno iniciado en 2022 significó “un avance político, económico y democrático para muchas de las luchas históricas sostenidas por los movimientos sociales y populares de Colombia” y destaca particularmente su compromiso con los DDHH.
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Pero la evaluación no se detiene allí. Para nuestro espacio, uno de los límites de aquella experiencia estuvo en la imposibilidad de avanzar sobre las estructuras profundas del poder económico. La crítica apunta hacia una concepción de la transformación que, en diversos momentos, buscó compatibilizar el capitalismo con objetivos ambientales y sociales antes que plantearse su superación.
A esa discusión se suma otra que atraviesa buena parte de las izquierdas latinoamericanas cuando acceden al gobierno: la relación entre la institucionalidad y las organizaciones populares. Rojas advierte que durante el ciclo de Petro existió una tendencia a subordinar las agendas sociales a las dinámicas gubernamentales y legislativas, debilitando en algunos casos la autonomía de las organizaciones.
La conclusión política que extraen de aquella experiencia es relevante para comprender qué pretende ser ésta organización política. “Ocupar posiciones importantes en el Ejecutivo o en el Legislativo no significa poseer el poder en su conjunto”, sostiene María Alejandra Rojas. El poder económico, las estructuras productivas, el sistema judicial, los grandes dispositivos de formación de opinión y otros espacios que exceden al Estado continúan siendo territorios de disputa.
En ese sentido, construir poder más allá de la institucionalidad fue uno de los conceptos que recorrió el Congreso. Una perspectiva que no supone abandonar la lucha electoral sino combinarla con organización territorial, movilización social, experiencias económicas comunitarias, disputa cultural y construcción de nuevas capacidades populares. “No podemos ni nos interesa construir una alternativa de poder en soledad”, afirma Rojas. La organización plantea, por el contrario, la necesidad de avanzar hacia la conformación de un bloque contrahegemónico integrado por diferentes expresiones sociales y políticas.
El horizonte que surge del Congreso combina así dos dinámicas. Hacia adentro, consolidar la estructura nacional de EnMovimiento, fortalecer su formación política y ampliar su presencia territorial. Hacia afuera, impulsar procesos de unidad, participar de la disputa político-electoral y promover lo que sus referentes denominan una “ruta constituyente”, es decir, un proceso popular de construcción de nuevo poder desde los territorios.
“Hablamos de construir poder económico, político, ideológico y social a partir de alternativas concretas frente al modelo que hoy se nos presenta”, señala una de las referencias de En Movimiento. En ese cruce se ubica el horizonte que EnMovimiento intenta abrir. El desafío, como reconoce su propia dirigencia, comienza precisamente después de su clausura: transformar las resoluciones, los documentos y las definiciones ideológicas en capacidad organizativa real.

