Por Truyitraleu Tappa

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Dilma Rousseff comenzó en Brasília una gira para la presentación del libro “La resistencia al golpe de 2016”, que continuó en Rio de Janeiro, Porto Alegre y promete recorrer más de diez estados.

La presidenta de Brasil apartada del cargo, Dilma Rousseff, participó el pasado lunes 30 de mayo de la presentación del libro “La resistencia al golpe de 2016” que tuvo lugar en la Universidad de Brasilia (UnB), en una sala repleta donde la recibieron estudiantes y profesores. En la mesa de invitados, la acompañaban el ex Abogado General del Estado brasileño y actual abogado particular, José Eduardo Cardozo; el profesor de la Facultad de Derecho de la UnB y exministro de Justicia, Eugênio Aragão; la profesora de la Facultad de Derecho de la UnB, Beatriz Vargas, y el jurista, investigador, profesor y exrector de la UnB, José Geraldo de Sousa Junior. Asistieron también al evento algunos diputados, senadores y la presidenta de la Unión Nacional de Estudiantes, Carina Vitral. Además, se hicieron presentes algunos de los autores del libro, que buscaron esclarecer en 450 páginas las tramas del proceso político que vive el país, y consiguieron publicar todavía “mientras el golpe está en proceso”, en palabras de Rousseff, a dieciocho días de que fuera apartada de sus funciones. En su discurso, Dilma Rousseff hizo una evaluación del panorama político actual y explicó que el proceso contra su mandato -que esta vez no vaciló en llamar de golpe- no tiene por objetivo específicamente a su persona.

Rousseff recordó que no es la primera vez que ve un golpe en su país, y comparó los eventos ocurridos en 1964 y el actual considerando algunas diferencias, pero resaltando que comparten una característica: se trata de “una oligarquía buscando derrumbar un gobierno popular”. Y continuó “Este es un golpe que se torna diferente por el hecho de que no interrumpe el proceso democrático, sino que corroe el proceso democrático, desgasta el proceso democrático”. Rousseff comparó la interrupción del gobierno de João Goulart en el 64 con un árbol que es cortado por un hacha, violentamente, mientras que interpretó al proceso actual que busca apartarla definitivamente del cargo como un parásito que transforma la democracia desde dentro. “Es por eso que tenemos que luchar dentro de la democracia contra ellos. Tenemos que usar la democracia contra ese golpe”, confirmando una vez más la fuerte confianza que deposita en las instituciones democráticas para la salida del complejo proceso que vive Brasil.

La mandataria apartada del cargo mencionó también que en las conversaciones que Sergio Machado (expresidente de Transpetro) mantuvo con Romero Jucá, el expresidente José Sarney y el Presidente del Senado Renan Calheiros, publicadas durante las últimas semanas por el diario Folha de São Paulo, no se mencionan las razones que justificarían el juicio político, y sí la necesidad de “evitar que la sangría los alcance, que sus crímenes sean desvendados” (en referencia a las investigaciones de la Lava Jato).

Según la lectura de Rousseff, el juicio que pretende sacarle el mandato no tiene por objeto su persona, sino que tiene otros dos objetivos. Por un lado, parar las investigaciones de la Lava Jato, y por otro lado, que su gobierno no continúe las políticas de inclusión social. Y sugirió, en relación a este último punto, que no es en conversaciones secretas sino en las declaraciones públicas del gobierno interino donde se observa el interés de desandar el camino de los derechos a grupos que históricamente habían sido excluidos en Brasil. Dilma se refirió a su política habitacional, cuyo plan principal “Minha casa, minha vida” fue suspendido por el Presidente interino Michel Temer; el Sistema Universal de Salud (SUS) cuya universalidad fue cuestionada por el nuevo Ministro de Salud; el programa de “Bolsa familia” cuyo alcance corre riesgo de ser reducido de 47 a 10 millones de personas.

La presidenta electa explicó que el conflicto de intereses que reapareció de forma visible en el ámbito político está relacionado a la difícil situación económica que el país transita hace algo más de un año. Dilma Rousseff afirmó que “no existe crisis sin conflicto de distribución de la riqueza. En la expansión del ciclo económico, el conflicto no es tan visible; pero en la crisis, el conflicto se hace visible.” Las drásticas medidas adoptadas en este casi primer mes de mandato de un gobierno interino demostraron dónde el gobierno Temer cree que se justifican mayores gastos (como el polémico aumento al Poder Judiciario votado esta semana en el Congreso), lo que Dilma entiende como prioridades políticas, y asegura que “la prioridad de ellos no es gastar dinero con el pueblo brasilero”.

En el acto realizado en la Universidad de Brasília, Dilma Rousseff describió como “interino e ilegítimo” al gobierno de Michel Temer, además de denunciar la falta de representación: “es un gobierno de hombres, blancos, viejos y ricos”. Dilma remarcó también la falta de mujeres en el primer escalafón del gobierno, al tiempo que reconoció que si bien durante su mandato las mujeres no llegaron a ocupar el 50%, sí estuvieron a cargo de organismos importantes como Petrobras y la Caixa Econômica. Rousseff denunció además la desaparición de los Ministerios de Cultura y de Mujeres, Igualdad racial y Derechos Humanos, a cargo del gobierno que calificó de “neoliberal en la economía y conservador en lo social y cultural”.

El libro “La resistencia al golpe de 2016”, cuya presentación comenzó en Brasília y continua por otras ciudades de Brasil, se trata de una compilación de 103 artículos. Su realización contó con más de 100 colaboradores entre juristas, cientistas políticos, periodistas, abogados, profesores, artistas, líderes de movimientos sociales, incluidos algunos extranjeros como el jurista español Baltasar Garzón y el pensador portugués Boaventura de Sousa Santos. El libro, compilado en apenas 22 días, fue publicado por la Editora Praxis. Dilma mencionó que la presentación en la Universidad de Brasilia era el comienzo de lo que esperaba sea una “larga caminata por el Brasil”.

En el acto, Dilma reconoció también el importante rol de los periodistas internacionales, “ya que no estaban implicados en los juegos políticos” nacionales, y realizaron, según afirmó, una gran contribución para comprender el actual proceso político. “Creo que es importante que tengamos una visión de cómo vamos a necesitar mucha garra para enfrentar lo que viene. Va a ser una disputa diuturna, de posiciones, de visiones, de propuestas”, a lo que agregó que “es con coraje que vamos a vencer”, afirmó con voz segura y optimista, en un auditorio que aclamó su discurso de lucha. La mandataria electa describió cómo se reparten las fuerzas en la situación actual, donde ella es juzgada sin crimen de responsabilidad que justifique la quita del mandato. Rousseff explicó: “Ellos tienen un conjunto de armamentos sofisticados. Ellos tienen la gran prensa, tuvieron el apoyo de algunos sectores empresariales, tienen apoyo de una parte sin dudas del Parlamento brasilero, no nos podemos olvidar de que Eduardo Cunha [Presidente de la Cámara de Diputados que está siendo investigado] está cada día más vivo y sobreviviendo. Ellos tienen todo eso. ¿Qué es lo que nosotros tenemos? […]Tenemos nuestra conciencia, nosotros sabemos por qué luchamos. Y es eso lo que transforma nuestra energía, nuestra fuerza.”

Por último, Dilma aprovechó la visita a la Universidad de Brasília para hablar de educación. Además de denunciar los esfuerzos que el gobierno Temer promete realizar en dirección del crecimiento de las universidades privadas, Rousseff habló del doble papel de la educación en su país. “La educación, por un lado, garantiza que todos los avances de distribución de riqueza, de reducción de la miseria, de reducción de la pobreza; sean permanentes. Sólo la educación lo puede garantizar. Pero la educación también es la única que puede garantizar la autonomía, la soberanía, creando las condiciones para producir aquí ciencia, tecnología e innovación”.

La presentación del libro continuó el 31 de mayo en Rio de Janeiro, el 3 de junio en Porto Alegre, y promete abarcar diez capitales del país durante las próximas semanas. Con estos compromisos agendados, Dilma Rousseff recibió este lunes 6 de junio una notificación oficial que le prohíbe el uso de aviones de la Fuerza Aérea Brasilera para viajes al interior del territorio nacional, que se suman a cortes de alimentación en el Palácio da Alvorada, la residencia oficial. Sin embargo, Dilma prometió que usará transporte terrestre o aviones de línea para seguir su gira por Brasil con el objetivo de reunir fuerzas contra el golpe que amenaza sacarle el mandato.

(*) Mestranda em Relações Internacionais – Universidade de Brasília (BR)