Ecuador | Gabriela Rivadeneira: “Los pueblos pierden cuando sus representantes son proscritos”
Ecuador| Gabriela Rivadeneira: “Los pueblos pierden cuando sus representantes son proscritos”
Gabriela Rivadeneira es presidenta del Movimiento Revolución Ciudadana de Ecuador, directora del Instituto Ideal y ex presidenta de la Asamblea Nacional de Ecuador. A un día de cumplirse un año de la injusta detención de Cristina Fernández de Kirchner diálogo con Nodal sobre la implicancia del Lawfare en Latinoamérica.
A un año de la detención de Cristina Fernández de Kirchner, ¿qué significado político tiene este hecho para la Argentina y qué enseñanzas deja para América Latina?
La detención de Cristina Fernández de Kirchner significa para el argentino, la ruptura de la democracia, el precepto básico de elegir y ser elegido en un país donde las causas judiciales lo que buscan es proscribir y silenciar a los opositores de los regímenes neoliberales, liberales y fascistas que están tomando la Argentina y gran parte de los países de América Latina.
Esto es una lección de lawfare y de guerra judicial que se suma a la de Rafael Correa, Lula da Silva, Evo Morales, Milagros Sala, Pedro Castillo y tantos y tantas que hemos pasado por proceso de judicialización, que evidencia -sin duda alguna- que América Latina en la avanzada fascista ha perdido la democracia y está en serio riesgo el Estado mismo como tal, en su lógica de sostener y mantener la vida de la gente.
¿Cómo evalúa el impacto que tuvo la proscripción de Cristina Fernández sobre la democracia, la participación política y la representación de amplios sectores populares?
En la primera década de este siglo, cuando la mayoría de los presidentes eran de la izquierda popular, Cristina Fernández de Kirchner dijo: “es la primera vez que los presidentes se parecen tanto a sus pueblos”. Eso no les gusto seguramente a las oligarquías y las golpeó de tal manera que los sectores populares, los amplios sectores sociales, los sectores empobrecidos por un sistema de desigualdad, los sectores olvidados por un sistema de discriminación, los migrantes, pueblos y nacionalidades, mujeres, LGBTI, etc., están sometidos hoy a un sistema cada vez más desigual, cada vez más violento y cada vez más ligado a la muerte.
Por supuesto que la mayoría de los pueblos pierden cuando sus representantes populares son proscriptos, cuando son encarcelados, judicializados, o simplemente están en el exilio.
Tantos casos que hemos tenido en América Latina que se siguen replicando, pero en este caso el de Cristina, por supuesto que es una afectación a una representación viva que tiene la mayoría del pueblo argentino, que hoy mismo está buscando una alternativa frente a la debacle de lo que ha significado Javier Milei.
En un contexto regional marcado por fuertes disputas políticas, económicas y sociales, ¿cuáles son los principales desafíos que enfrentan hoy los movimientos y fuerzas populares para construir alternativas de futuro?
Las fuerzas de izquierda y populares de América Latina debemos regresar a las herramientas y las metodologías de educación popular.
Estamos sin duda alguna frente a una guerra cognitiva, donde, además cada vez más los medios de comunicación – que actúan como partidos políticos, que generan tendencias, que generan mayorías, que rompen la democracia- generan justamente las condiciones para que el sistema judicial pueda prescribir y pueda judicializar sin tener ninguna responsabilidad dentro del propio sistema del país.
En ese sentido, la responsabilidad de dar esa guerra cognitiva, de generar nuevos sentidos, de volver a las ideas movilizadoras, de volver a esperanzarnos en un mundo de tanta violencia de tanta muerte, en una sociedad con tanto empobrecimiento y con una desesperanza que llega a inmovilizar a la sociedad, nuestra tarea es la del amor la del abrazo, la de la movilización, la del la organización, pero sobre todo la de estar con el pueblo.
En ese sentido Argentina tiene una tradición histórica a través de las marchas, las movilizaciones, las ollas comunitarias, los sistemas cooperativistas, es decir, esa es la tarea a la que debemos regresar las nuevas generaciones de la política de América Latina, si queremos combatir al fascismo y si queremos ganar esa guerra cognitiva.
Por lo tanto parte de eso es la defensa de la verdad que tiene que ser un tema de todos los días, además dar herramientas a la gente para que el pensamiento político cada vez sea más elevado, más social, radicalmente humanista. Esa es la tarea que nos conlleva ahora, y dentro de la verdad es exigir que se acabe la proscripción y la persecución política: en Argentina no más cárcel para Milagro Sala, no más cárcel para Cristina Fernández de Kirchner ¡Libertad para Cristina!
