Argentina | Franco Metaza: “Cristina no es el fin sino el medio para un plan mucho más ambicioso para Argentina”
Argentina| Franco Metaza: “Cristina no es el fin sino el medio para un plan mucho más ambicioso para Argentina”
Franco Metaza, es parlamentario del Mercosur; Politólogo, Lic. en Relaciones Internacionales y doctorando en Defensa. Al cumplirse un año de la detención y proscripción de una de las principales figuras políticas de argentina, Metaza reflexionó respecto de las motivaciones que existieron para “sacar de la cancha” a la ex presidenta, Cristina Fernández de Kirchner.
A un año de la detención de Cristina Fernández de Kirchner, ¿qué significado político tiene este hecho para la Argentina y qué enseñanzas deja para América Latina?
A un año de la prisión domiciliaria y proscripción de por vida que dictaron para Cristina Fernández de Kirchner queda más claro que de principio no es algo contra ella, que no es algo direccionado, que Cristina no es el fin sino que es el medio para un plan mucho más ambicioso de cómo usar a la Nación Argentina.
Con la instalación de Peter Thiel en el país, con la entrega permanente de soberanía, con la desregulación en extremo que propone el gobierno de Javier Milei, nos damos cuenta de que el hecho de que Cristina esté presa no tenía que ver con una venganza personal ni con que les caiga mal, sino con que la necesitaban “fuera de la cancha” por todo lo que ella significa en términos de la defensa de la soberanía y de intereses contrarios a esos inescrupulosos.
Además, una de las cosas que queda clara de acuerdo a cómo se va acomodando el tablero político, es que también sirvió de disciplinamiento. Los discursos políticos, incluso de gobernadores peronistas empiezan a estar más matizados, los candidatos presidenciables empiezan a pensar que hay que ser políticamente correctos, que hay que tender al centro, que hay que quedar bien con el círculo rojo de la Argentina, con las familias que siempre manejaron todo en el país, y sobre todo, que no hay que hablar de lo de Cristina. Casi como si fueran miedosos.
Porque, claro, es mucho más fácil y menos riesgoso quedar bien con los poderes hegemónicos. Hay que tener muchas agallas para poder levantar la bandera de “Cristina Libre”. No es para cualquiera.
Cuando observamos y analizamos la proscripción de Revolución Ciudadana en Ecuador, la anulación del partido de gobierno Semilla en Guatemala por parte del Poder Judicial, con una fuerte injerencia norteamericana; cuando vemos la situación actual de Bolivia, con un Evo Morales impedido de participar; o cuando retrocedemos algunos años y recordamos el encarcelamiento de Lula da Silva, que allanó el camino para la llegada de Jair Bolsonaro, advertimos que las proscripciones y, sobre todo, la injerencia extranjera se han canalizado, en gran medida, a través del Poder Judicial. En la actualidad, es hora de estar atentos, porque lo que se avecina es la injerencia a través de los datos, de la Big Data y con ello la injerencia en las elecciones, ya sea para torcer voluntades con deep fakes y hasta tocando los resultados de los sistemas informáticos.
Entonces, a un año de la proscripción de Cristina lo que vemos es que, Cristina como decía al principio, no era un fin, Cristina era el medio para poder hacer con la Argentina, y desde aquí como plataforma a otros países de la región, lo que quieren hacer los nuevos tecno-oligarcas y el imperialismo de siempre.
